LA VOZ
Después de haber tenido que pasar por una lectura larga y difícil, decidí que esta semana leí algo corto y sencillo como lo es un cuento. Y esta semana el cuento elegido es La voz de la escritora argentina Silvina Ocampo. La voz nos presenta a una mujer comprometida con un hombre del cual detesta su voz, algo que retrasa indefinidamente el casamiento. Pronto ocurre un incidente que replantea el compromiso de ambos.
La protagonista es la narradora del cuento. No tiene nombre, ya que
supongo que para Ocampo este no es importante. Es una mujer amante de los
perros, al punto de que su regalo de cumpleaños es un perrito pequinés que la
acompaña siempre. Detesta a los gatos. Ella está comprometida con Romirio
Yapura, pero lo único que no le gusta de él es su voz y es esta la razón por la
que ella y Romirio no se han casado.
Un día, ella llega a casa de Romirio y la madre de este para
presentarles a su pequinés, al cual Romirio le coge mucho cariño al punto de
tomarlo en brazos, algo que quizá tendría que ver con el incidente que
ocurriría esa misma noche. Pero es este incidente el que impulsa a la
protagonista a decidir si se casa con Romirio.
Romirio Yapura es el prometido de la protagonista. A pesar de estar
comprometido con su novia, no tiene la menor idea de por qué ella pospone
indefinidamente la fecha de la boda, sin saber que es porque ella detesta su
voz. A Romirio le encantan las mascotas, tanto si son perros como si son gatos.
De hecho, tiene un gato atigrado llamado Lamberti, el cual es muy celoso, algo
que se evidenciaría cuando su prometida le presenta a su perro pequinés y
Lamberti se molesta. De hecho, el pobre Romirio sufriría mucho más a manos de
Lamberti, algo que finalmente equilibraría las cosas sobre el compromiso de una
manera muy macabra.
La señora de Yapura es la madre de Romirio. La señora cree que la
razón por la que la protagonista no se quiere casar con su hijo son los celos,
pero no de parte de la señora, porque la futura suegra de nuestra protagonista
no era la típica suegra tóxica, sino que era buena y cariñosa con su nuera. Tal
vez la señora se refería a Lamberti, el gato de la familia.
Cuando ocurre el incidente y Romirio queda marcado de por vida,
ahora la señora cree más que nunca que su hijo no se casará, pero es la
protagonista la que tiene la última palabra.
De acuerdo con Gemini, los temas en La voz son el rechazo,
la incomunicación y lo siniestro ante lo cotidiano. La voz nos presenta
un retrato claro sobre el rechazo. La protagonista rechaza a su prometido
porque este tiene una voz desagradable, al menos para ella. Considera que, si
casa con él sin que le guste su voz, no podría encontrar la manera de amarlo,
por lo que lo único que ella puede hacer es posponer la boda, haciendo que su
futura suegra se pregunte si debe a los celos del gato de la familia, algo en
lo que la señora no estaría del todo equivocada.
La incomunicación también es un tema recurrente. La protagonista
tiene un secreto que no puede confesar y que es la causa de la indefinición de
su boda y ese es su odio visceral a la voz de Romirio. Aunque ella detesta su
voz, no odia nada más en él. Sin embargo, ella está consciente de que, si se
supiera que a ella no le gusta la voz de Romirio, el compromiso se romperá. Por
eso, la protagonista no puede decirle a nadie que la voz de Romirio no es de su
agrado.
Si algo sabía hacer Silvina Ocampo era mezcla la fantasía con la
realidad, pero en este cuento lo hace de una manera que solo se puede describir
como perturbadora, haciendo que lo cotidiano se mezcle con lo sombrío. Para la
protagonista el mayor defecto de Romirio es su voz y no está dispuesta a
casarse con él debido a ello y es cuando ocurre el incidente que deja a Romirio
marcado para siempre que ella toma su decisión definitiva. El hecho de la
protagonista finalmente se decide luego de algo tan espantoso como lo que
ocurre a Romirio da a entender que solo pudo amarlo cuando finalmente se pudo
deshacer de aquello que le molestaba. Esta manera de pensar por parte la
protagonista es bastante retorcida.
En general, me gustó el estilo artístico del cuento, ya que me
recordó a los relatos de Saki, que también se caracterizan por sus giros
inesperados y
macabros. Lo más importante sobre este cuento es que es necesario leerlo
con detenimiento porque cada pasaje en él nos hace entender el actuar de la
protagonista con respecto a su prometido. Entender, pero no condonar, ya que
algunos podrían encontrar su actitud como frívola y más tarde tenebrosa, al
darse cuenta de que solo puede quererlo al desprenderse de aquello que era
rechaza. Es un cuento que no causa indiferencia y que incluso te puede dejar
con una sensación de inquietud al final. Se lo recomiendo a los amantes de la
mezcla de lo real con lo oscuro.
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