EL DESTINO EN LA ILÍADA
Uno de los temas que más resalta en La Ilíada es el destino. Todos los personajes consideran que su destino ya está trazado por los dioses griegos, los cuales saben cuándo será la hora de su muerte, por más que intenten evitar. También conocen como será la vida de los hombres.
De hecho, los propios dioses tienen la potestad de intervenir en el
destino de los humanos. Esto se nota cuando Zeus menciona cuál será el fin de
Patroclo y el de Héctor.
[Pero]
si en este momento hablas franca y sinceramente, ve a la mansión de los dioses
y manda venir a Iris y a Apolo, famoso por su arco; para que aquella,
encaminándose al ejército de los aqueos, de lorigas de bronce, diga al soberano
Poseidón que cese de combatir y vuelva a su palacio; y Febo Apolo incite a
Héctor a la pelea, le infunda valor y le haga olvidar los dolores que le
oprimen el corazón, a fin de que rechace nuevamente a los aquivos, los cuales
llegarán en cobarde fuga a las naves de muchos bancos del Pelida Aquiles. Éste
enviará a la lid a su compañero Patroclo, que morirá, herido por la lanza del
preclaro Héctor, cerca de Ilión, después de quitar la vida a muchos jóvenes, […].
Irritado por la muerte de Patroclo, el divino Aquiles matará a Héctor (Homero,
p. 186-187).
Zeus deja claro que él sabe lo que le ocurrirá a Patroclo, primo y
posible amante de Aquiles, y a Héctor, algo que hará que Aquiles vuelva al
frente de batalla para iniciar una lucha basada en la venganza que siente en
contra de Héctor. Pero más tarde que todo se debe a que quiere complacer a la
ninfa Tetis, madre de Aquiles, algo que no le agrada mucho a su esposa Hera.
Aquiles le presta bastante atención a su futuro destino. Si decide
irse de la Guerra de Troya, tendrá una vida larga sin gloria; pero si decide
mantenerse en ella, morirá y pasará a la historia eterna como un gran guerrero
(Homero, p. 117). Al retirarse del campo de batalla cuando Agamenón le quita a
Briseida, quizá vaya a tener esa larga vida que el oráculo ha predicho. Sin
embargo y cuando Patroclo muere, Aquiles queda tan encolerizado que decide
volver al frente de batalla para confrontar al hombre que lo mató, que no es
otro que Héctor, hijo de Príamo, rey de Troya. Esto significa que Aquiles
lograría la gloria a costa de una vida larga.
Cabe notar que lo de Aquiles es un ejemplo de libre albedrio, ya
que tiene dos futuros destinos, uno de los cuales podrá elegir, por lo que se
podría decir que su destino aún no estaba trazado. Este solo podría estarlo
cuando Aquiles tome su decisión.
Cuando Patroclo muere, Aquiles sabe de antemano que su vida no será
larga pues tiene que volver al campo de batalla a luchar contra Héctor, algo
que entristece a su madre Tetis. Por más que Aquiles lo sepa, está consciente
de que no podrá evadir su destino y a él decide entregarse (Homero, p. 234).
Otro ejemplo de seguir un destino ya trazado es Patroclo. Por instrucciones
de Aquiles, Patroclo decide confrontar a los troyanos, algo que ya estaba por
ocurrir en cualquier momento de acuerdo con Zeus como mencioné al principio. Como
el lector sabe, Patroclo no saldrá vivo de su duelo con Héctor, pero también
sabe que Héctor morirá no mucho después. Esto se lo dice el propio Patroclo a
Héctor en medio de su agonía tras el ataque de Héctor y su derrota:
Tampoco
tú has de vivir largo tiempo, pues la muerte y el hado cruel se te acercan, y
sucumbirás a manos del eximio Aquiles, descendiente de Eaco (Homero, p. 216).
Sin
embargo y lejos de asustarse, Héctor cuestiona el vaticinio de Patroclo y dice
que quizá el propio Aquiles vaya a morir antes de que siquiera los dos vayan a una
confrontación (Homero, p. 217).
En
cuanto a Héctor y como dije antes, en un principio cuestionó su propio destino, pero
a la hora de luchar frente a Aquiles, pronto nota su inferioridad ante el
Pelida y que su muerte está cerca. Podría haber huido de esto, pero lejos de
hacerlo, decide aceptarlo sin queja. Cuando está por morir, le pide que Aquiles
que no maltrate su cuerpo y que se lo dé a su familia, algo que este último no
desea hacer. Por ello, Héctor le predice a Aquiles una muerte a manos de su hermano y del
dios Apolo, el cual apoya a los troyanos.
Por otra
parte, Eneas es un personaje menor en La
Ilíada, pero el cual parece estar bendecido con suerte ya que su madre
Afrodita logra sacarlo del frente para evitar que Diomedes lo mate. Además,
Poseidón lo disuade de combatir a Aquiles, porque aún no es su hora de luchar y
que solo lo hará cuando Aquiles esté muerto. Esto también puede ser una alusión
a su rol como guía de los troyanos sobrevivientes y como ancestro de Roma.
En
general, el destino es algo que La Ilíada
nos presenta como imperturbable y de antemano, fijo. Por más que una persona
intente todo lo posible para escapar de él, no podrá hacerlo y este llegará a
él tarde o temprano. Si esto ocurre, es mejor asumirlo con tranquilidad y
resiliencia.
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