DEMIAN
Esta semana, analizaré la novela Demian del escritor Hermann Hesse, publicada en 1919. De este autor, me leí el año pasado su novela Siddhartha, la cual encontré muy tediosa, por lo que fui precavida con esta y no me puse expectativas altas.
La novela, cuyo nombre completo es Demian, historia de la juventud de Emil Sinclair se divide en 8
capítulos y nos presenta una historia de corte tanto religioso como filosófico.
El viaje de un personaje desde su niñez hasta su juventud en el que este debe
nacer una y otra vez para lograr una espiritualidad equilibrada y lograr la paz
consigo mismo.
Emil Sinclair es el protagonista de la novela. Siendo el menor de
tres hermanos y el único hijo varón, es un ser muy querido tanto por sus padres
como por sus dos hermanas mayores. A pesar de criarse en un hogar católico,
estable, adinerado y lleno de amor, su crianza un tanto sobreprotegida hace que
al conocer el mundo fuera de su casa y de la escuela se corrompa primero
cometiendo robos, luego siendo víctima de extorsión, para posteriormente
convertirse en cliente frecuente de las cantinas. En medio de todo ello, conoce
a Max Demian, un muchacho un poco mayor que él que le muestra otras formas de
ver la vida, algo que influenciaría mucho a Emil.
Gracias a las enseñanzas de Demian, Emil logra comprender que el
bien y el mal no son necesariamente enemigos, que están dentro de cualquier
individuo y que gracias a ellos el hombre es capaz de encontrarse a sí mismo a
través de la espiritualidad en forma de caída y ascenso. Con el tiempo, Emil
entiende que es posible seguir nuestros sueños siempre que estemos seguros de
que son los queremos y que, si no, siempre es posible cambiarlos.
Max Demian es un compañero de clase, vecino y, podría decirse, gran
amigo de Emil. Se conoce en la escuela cuando su clase, un año mayor, debe
estudiar Historia precisamente con la clase de Emil. De inmediato, ve en Emil
algo que él llama «el estigma», por lo que decide guiarlo para que pueda
comprender que el bien y el mal no son opuestos, sino que más bien van de la
mano y son complementarios. Bajo el punto de vista de Demian, ningún hombre
está enteramente lleno de solo bondad o maldad, sino que está influido por
ambas, y que el destino llega a él luego de pasar por el sufrimiento y luego
por la redención.
«Beatrice» es una jovencita a la que Emil le da ese nombre ya que
la considera su equivalente a la Beatrice de Dante Alighieri. Si bien Emil
nunca llega a dirigirse a ella personalmente, su aparición representa lo mismo
que para Dante: el ser místico y celestial que lo orienta al buen camino. O en
el caso de Emil, lo reorienta pues él logra dejarse sus hábitos
autodestructivos.
Eva Demian, o Frau Eva
como le gusta que la llamen, es la madre de Demian. Al igual que su hijo, es
una mujer que ve al ser humano de una manera particular. Si «Beatrice»
representa el ente que hace que Emil se aleje de los vicios, Frau Eva representa la figura materna,
el refugio al cual Emil acude para mantenerse en el buen camino y la persona
que finalmente lo ayuda a comprender que debe mantenerse en seguir en el
destino que ha elegido y que se le presente. No es extraño que ella se llame
Eva, puesto que este nombre hebreo significa vida.
Pareciera que Demian es
una simple novela de aprendizaje, pero en realidad es mucho más que eso. Es una
novela en la que la filosofía está bastante presente. Demian nos da la idea de que el bien y el mal no son rivales, sino
que son dos entidades unidas que están dentro de cada ser humano. Dependiendo de
las circunstancias, siempre vamos a estar influidos por ellos. Al ser un ser
dual, el ser humano tiene la capacidad de ascender como un ser espiritual, pero
para ello tendrás que haber pasado por distintas adversidades. Básicamente, el
hombre tiene que destruirse para reconstruirse.
Pero el hombre no es el único que tiene está facultad. De acuerdo
con Demian, el mundo también hace lo mismo; cada cierto tiempo, debe destruirse
para volverse a construir. Para él, la guerra es sola una de las formas de
transformación de la humanidad, pues siempre surge un nuevo punto de vista,
otro mundo para los que logran sobrevivir, algo que Emil comprende cuando está
en medio de la guerra.
La novela deja claro que, aunque el hombre posee un destino, no
necesariamente este está predeterminado. El hombre es libre de seguir sus
sueños, siempre que sea esté seguro de creer en ellos, pues tiene la libertad
de cambiarlos y no tiene que sentirse culpable por ello. El hombre siempre será
capaz de nacer una y otra vez, una frase que ya había leído en El amor en los tiempos del cólera, pero
en un sentido menos filosófico.
En resumen, Demian es una
novela filosófica en la que explora la transformación del ser luego de caer y
de destruirse, porque sí, la enseñanza es que, el hombre no permanece
destruido, sino que renace de sus cenizas. El hombre siempre puede escoger su
vida y aunque siempre hay un destino, es deber de los humanos encontrar los
mecanismos uno acorde a nuestro pensamiento y nuestro deseo. ¿La recomiendo?
Bueno, es una novela compleja a pesar de su corta duración, pero eso permite
que sea posible reflexionar mejor sobre ella, así que... sí, sí la recomiendo.
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