LA CASA GRANDE
Para continuar con el Mes Colombiano, escogí una novela que se dice que es la predecesora de Cien años de soledad en estructura y tema, ya que las dos tienen un estilo particular y tratan sobre un tema histórico en nuestro país. Por supuesto, me refiero a La casa grande del escritor cienaguero Álvaro Cepeda Samudio.
La casa grande está compuesta por diez capítulos, los cuales muestran cada uno el
punto de vista distinto de los personajes dentro y alrededor de la casa de un
terrateniente y de la huelga de trabajadores que tiene lugar. Dependiendo del
capítulo, el estilo de narrador cambia ya que puede pasar del narrador cero o
al narrador en segunda persona, es decir, cada capítulo tiene un protagonista
distinto.
Primer capítulo: Los soldados.
Segundo capítulo: La hermana.
Tercer capítulo: El padre.
Cuarto capítulo: El pueblo.
Quinto capítulo: El decreto.
Sexto capítulo: Jueves.
Séptimo capítulo: Viernes.
Octavo capítulo: Sábado.
Noveno capítulo: El hermano.
Décimo capítulo: Los hijos.
En el primer capítulo, un par de soldados llegan a la Zona para
aplacar una huelga organizada por trabajadores del banano. Uno de ellos no está
seguro de querer ejecutar la orden de disparar, mientras que el otro está
dispuesto a seguir las órdenes de forma ciega.
El segundo capítulo tiene un estilo narrativo inusual, ya que se
narra en segunda persona. Allí nos presenta la historia de una familia a través
de los ojos de una de las hijas del patrón de la hacienda bananera. Podemos ver
como el patrón se muestra como un hombre abusivo, cruel y arrogante con su
familia y sus trabajadores. La historia deja claro que el patrón tarde o
temprano morirá, pero el narrador no se lo explica al lector.
En el tercer capítulo el padre, dueño de la plantación, tiene una
conversación con una de las empleadas que le advierten que mucha gente en el
pueblo no está contenta con su manera de actuar, por lo que planean matarlo,
algo que él no toma con mucha seriedad. Luego vemos conversaciones entre
algunos habitantes sobre cómo planean entrar a la casa para matar al padre. El
capítulo termina describiendo la violenta muerte del padre.
El cuarto capítulo describe las características del pueblo en el
que se desarrolla la novela, tanto las viviendas como las personas en general.
En el quinto capítulo, el general encargado de Santa Marta declara a los
huelguistas como objetivo militar, por lo que pide al gobierno central
refuerzos para dispersar la revuelta de manera violenta.
Los capítulos sexto y séptimo son unas viñetas sobre personajes que
viven en el pueblo y están conscientes de que la huelga está por ser eliminada
de forma brutal, pero al mismo tiempo no tienen la capacidad para hacer algo al
respecto. El capítulo octavo es una cronología de las fuerzas militares de su
llegada a la Zona y su preparación para reprimir la huelga.
En el capítulo noveno el hermano tiene la palabra por así decirlo. En
él, describe cómo la muerte de su hermana es un alivio ya que sus hijos podrían
crecer en un ambiente mejor, ya que él podría darles una vida alejada del
autoritarismo de su padre, que ha sido el causante del declive total de su
hermana.
Para el último episodio, los hijos de la hermana toman el relevo
narrativo. En ese momento, ya son adultos y han vivido una vida llena de rigor
por parte de su tía Isabel, a la que se refieren como hermana, pero también con
la presencia de su tío, a quien llaman hermano. Ni siquiera recuerdan a su
madre y lo poco que recuerda es su tristeza. Es evidente que la crianza que han
recibido los ha afectado demasiado al punto de que consideran que están
derrotados.
El padre es un hombre estricto y autoritario que no duda en hacer
su voluntad en la hacienda. Debido a su manera de ser, muchos de los habitantes
del pueblo lo detestan y solo están la oportunidad para darle muerte. Y la
huelga de trabajadores es el momento indicado. A pesar de las advertencias de
su empleada, el padre hace caso omiso y, en efecto, es asesinado.
El hermano, por el contrario, es una persona rebelde, que no acepta
la manera de ser del padre y apoya de cierta forma a los trabajadores de la
hacienda. No le gusta la actitud autoritaria de su padre y desea que sus
sobrinos se críen con una libertad que él y sus hermanas no tuvieron.
La hermana es lo opuesto al padre y al hermano. Es una persona
sumisa y sometida a la autoridad de su padre y de Isabel, al punto de no
mostrar ningún tipo de oposición a su padre, como cuando este la casa con un
hombre para que no deshonrara a la familia al embarazarse fuera del matrimonio.
Con su esposo tiene tres hijos antes de que este muera de forma violenta,
posiblemente por órdenes de su propio padre. Ella misma muere ante la decepción
y la tristeza por todo lo ocurrido, dejando en la orfandad a sus tres hijos.
Isabel es posiblemente hija o hermana del hacendado, ya que su
parentesco no está claro. Lo que sí está definida es su personalidad: estricta
y controladora, igual que su padre, llegando a ponerle las corbatas al hermano
y obligándolo a salir de la cama cuando este no quiere levantarse.
Los tres hijos de la hermana son dos hombres y una mujer que ya han
vivido el rigor de la crianza por parte de su tía Isabel. A pesar de que su tío
trató de inculcarles su rebeldía, estos se han sentido oprimidos y han perdido
cualquier deseo de sublevarse contra la rigidez de su ambiente al punto de que
ellos se siente derrotados. Esto demuestra que, a pesar de los deseos del
hermano, los hijos de su hermana no fueron capaces de desprenderse del trauma
generacional.
Un tema que se trata en La
casa grande es el trauma generacional. A través de sus páginas, podemos ver
como la primera generación asume un rol rígido y autoritario, en el cual cría
de esa manera a sus tres hijos, llevando a que estos tengan diferentes maneras
de sobrellevarlo. En lugar de hacer frente a ello, algunos muestran sumisión y prefieren
obedecer para evitar problemas. Otros se rebelarán, mientras que otros
repetirán el mismo patrón de autoritarismo.
La tercera generación también es víctima de dicho ambiente pues la
rigidez en la que se han criado, en lugar de hacerlo rebelarse como lo haría su
tío prefieren asumir una actitud de indiferencia y apatía ya que no tienen
ninguna razón para hacer frente al autoritarismo.
Otro tema que se trata a través de las huelgas en La casa grande es la violencia del
Estado y la represión. En la novela, vemos como una huelga surge por las malas
condiciones laborales y de vivienda y como el Estado, en lugar de hacer un
consenso con los trabajadores, considera que la huelga no tiene ninguna razón
de ser y prefiere usar la fuerza para terminar con ella. Esto demuestra que el
Estado no le importa el bienestar del pueblo sino tener el control de la
situación, así sea con represión.
A través de la familia y de la huelga, La casa grande ofrece una analogía en el sentido de que sin
importar lo que se haga la represión siempre terminará destruyendo los deseos
de cambio, lo cual es una conclusión bastante pesimista. Sin embargo, en la
novela también se deja claro que, a pesar de aparentemente aceptar su
situación, los tres hermanos podrían darla la vuelta a la situación. Para
ellos, solo deben esperar a que su tía muera o sea incapaz de seguir
dominándolos.
En general, La casa grande es una novela que refleja un periodo complicado de la historia del país que incluso algunos se han atrevido a negar su existencia. Es una obra que trata temas como la violencia estatal, la represión tanto gubernamental como familiar y el trauma generacional. Aunque el final podría ser pesimista, también nos da la impresión de que la siguiente generación puede romper el ciclo. La recomiendo.

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