EL DÍA DEL OPRÍCHNIK

Antes de iniciar un nuevo Mes Colombiano, analizaré una novela llamada El día del oprichnik del escritor ruso Vladimir Sorokin.

El día del opríchnik trata sobre un funcionario, Andréy Danílovich Komyaga, el cual debe yendo de un lugar a otro, presenciando y haciendo todo tipo de actividades. La novela tiene 17 capítulos no numerados, pero tiene pausas para dejar que el lector pueda saber cuando un capítulo termina e inicia otro. La historia se ambienta en el año 2028, en una Rusia en la que el Zarato ruso fue reinstaurado junto con la opríchnina, la cual posee una enorme influencia.  Posiblemente, el día tiene lugar entre después de la Epifanía pero antes de la Fiesta de la Candelaria1 2.

Ojo: no se confundan. El Zarato ruso fue un estado diferente y anterior al Imperio ruso y existió desde el primer monarca que tomó el título de zar, Iván IV (sí, ese Iván), en 1547, hasta la fundación del Imperio ruso en 1721 por parte de Pedro I, conocido como el Grande.

La Rusia del año 2027 distópico nos presenta una Rusia que ha vuelto al zarismo después del Disturbio Rojo, como ahora llaman a la Revolución rusa. Tan es así que no queda nada que lo recuerde pues el Mausoleo de Lenin y el Panteón del Kremlin fueron demolidos y el cadáver de Lenin fue enterrado por órdenes de Nikolay Platónovich, el primer zar tras la restauración del Zarato y padre del actual, además de que el Kremlin fue pintado de blanco. En su lugar, en la Plaza Roja se colocó una estatua de Maliuta Skurátov, uno de los líderes de la opríchnina en tiempos de Iván IV.

En esta sociedad rusa, se fomenta el nacionalismo al grado de quemar los pasaportes porque la gente considera que no hay nada mejor que Rusia, llegando a despreciar a Europa, a la que consideran invadida por los árabes o ciberpunkies como los llaman. Sin embargo y pese al aislamiento que Rusia ha logrado con su Gran Muralla Rusa, los chinos tienen una enorme influencia en todo, desde sus productos hasta su idioma. Por lo tanto, dicho aislamiento no es más que una fachada.

Un detalle de esta sociedad rusa es que sustancias como la cocaína, las anfetaminas y la marihuana están permitidas como uso recreativo o medicinal ya que incluso son vendidas en farmacias. Por el contrario, la heroína y los hongos están prohibidos por ser considerados veneno para el pueblo. No existen supermercados de origen extranjeros, habiendo sido reemplazados por quioscos rusos, como parte del nacionalismo fomentado por el Estado. Todos los quioscos tienen dos variedades de un mismo producto para darles a las personas el elegir el producto que quieran. Komyaga que está bien que la gente elija solo entre dos opciones porque:

Es mejor para la paz de espíritu de este pueblo de Dios elegir entre dos y no entre tres o treinta y tres. Eligiendo entre dos, nuestras santas gentes no sólo evitan las cuitas del alma, los innecesarios ajetreos de la duda y el deseo, sino que se reafirman en los valores permanentes, en las costumbres asentadas, disipando la inquietud de un mañana mudable y caprichoso, y acompasado de esta suerte lo que necesitan con lo que tienen a su alcance, quedan conformes. ¿Qué mejor garantía para afrontar cualquier reto que un pueblo satisfecho? (Sorokin, p. 70).

 

Sin embargo, hay algo con respecto a los quioscos que Komyaga no comprende:

Todo es cabal en el quiosco, salvo acaso una cosa que no me entra en la cabeza: ¿por qué de cada producto hay un par como pasaba con las bestias en el arca de Noé, y el queso es sólo uno, el ruso? Mi lógica en esto es impotente. En fin, tampoco es asunto de nuestra incumbencia, sino que compete por entero al Soberano (Sorokin, p. 70).

 

La literatura está controlada y aprobada por el Soberano, por lo que mucha de la literatura que se publica se dedica a elogiar a Rusia y al Soberano, o es literatura con tono ligero y positivo. En resumen, la Rusia que presenta Sorokin está adelantada en el sentido tecnológico pero al mismo tiempo posee un gobierno con tintes y costumbres medievales.

La opríchnina, el Servicio personal del Soberano, elige como miembros a los mejores estudiantes universitarios de Rusia. Los miembros de la opríchnina, llamados opríchniks, no deben leer libros considerados como hostiles por el Soberano, no deben fumar, no deben usar lenguaje vulgar y deben tomarse en serio el mandamiento de no tomar el nombre de Dios en vano3. Si un opríchnik no cumple con su deber, es expulsado y su vida posterior será bastante difícil. Los opríchniks se desplazan en Mercedes que tiene el símbolo de la institución: un perro y una escoba. El jefe de la opríchnina es llamado Padre por los opríchniks a su cargo.

Los opríchniks tienen una serie de rituales extraños, por decirlo de otra manera. Por ejemplo, se masturban desnudos con esturiones dorados que se van pasando de funcionario a otro, a pesar de que su posesión está prohibida. La idea de este ritual es adquirir vitalidad para hacer mejor su trabajo. Otro ritual involucra que los opríchniks se penetren los rectos entre sí con sus miembros para formar una oruga humana mientras se encuentran en una banya4 junto a Padre, que lidera a los hombres. Básicamente, ese es sexo grupal. Además, suelen tener privilegios como viajar en avión en primera clase.

Los opríchniks son conocidos por su brutalidad a la hora de hacer su trabajo. Cuando busca detener a un opositor, no solo lo detienen y destruyen todo lo haya, sino que también abusan sexualmente de su cónyuge y llevan a sus hijos a un orfanato para que sean criados como ciudadanos decentes. También abusan de su poder con sus empleadas de las casas que cada opríchnik recibe gracias a un trabajo.

Andréy Danílovich Komyaga es el protagonista. Fue elegido como opríchnik cuando estaba en su tercer año de historia en la Universidad Estatal de Moscú. Es un hombre que se toma muy en serio su trabajo como opríchnik, al punto de exigir a sus hombres que cumplan las reglas a cabalidad. Sin embargo, el lector puede ver que el propio Andréy puede ser un tanto hipócrita. Por ejemplo, les ordena a sus hombres que no fumen cigarrillos porque es considerado como diabólico y sin embargo, él también fuma, aunque menos que sus compañeros.

Boris Borísovich es el jefe de los opríchniks, al cual ellos llaman Padre. Se encarga de encomendar misiones a sus hombres como pedirle a Komyaga que viaje a Oldenburgo a visitar a la vidente Praskovia y coordina las actividades tanto las laborales como las extra laborales.

El príncipe Terenty Bogdánovich Buturlin es el jefe de la Intendencia secreta y amigo íntimo del Soberano. Convoca a los opríchniks para mostrarles el libelo en el que se menciona al conde Urusov y sus andanzas que son la comidilla en Moscú. Desea que se encuentre al autor de dicho texto, el cual considera vulgar y ofensivo hacia la familia del Soberano.

El Soberano o el Monarca es el zar de Rusia. No mencionan su nombre, pero dado que el patronímico de su hija mayor es Vasilievna, no hay duda de que su nombre es Vasili Nikolaevich. Nikolaevich es su patronímico porque su padre se llamaba Nikolay. El Soberano se ha casado dos veces, primero con Anastasia Fedorovna, de la cual enviudó, y luego con Tatiana Alekseevna, su actual consorte. Con ambas mujeres tuvo tres hijos: Anna Vasilievna, del primero; y Andréy Vasilievich «Andriusha» y Agafia Vasilievna, del segundo.

Andréy Vladimírovich Urusov es el yerno del Soberano. Sobre circulan unos pasquines que describen su afición por meterse a incendios (y al menos provocar uno) para acostarse con las mujeres que estén en ellos. Como es obvio, esto no es del agrado del Soberano y los despoja de todos los títulos y beneficios que había tenido, no por adulterio hacia su esposa, sino por quemar bienes del Estado. También su esposa, la princesa Anna Vasilievna, decide pedir el divorcio, algo no muy sencillo debido al metropolita de Moscú no aprueba el divorcio. Al conde le toca su destino en manos de los opríchniks.

Praskovia Mamóntovna es la vidente de Oldenburgo a la que acude Komyaga para que dé sus premoniciones sobre la Soberana y un tal Mihail. También le da a Komyaga presentimientos sobre él y su hogar. Acostumbra a encender su chimenea con clásicos rusos porque para ella los libros sobre tratar sobre aprender oficios y habilidades.

La Soberana es la zarina consorte del Soberano. Su nombre es Tatiana Alekseevna. Es una mujer que hace que los opríchniks acudan a Praskovia Mamóntovna para que sus artes con la intención de atraer a algún joven oficial de guardia, los cuales son de su gusto, además de que le encanta rodearse de bufones y juglares. Con el Soberano tiene unos mellizos, Andréy Vasilievich «Andriusha» y Agafia Vasilievna, de diez años de edad. La Soberana es medio judía, algo que la hace blanco de pasquines y chismes.

La novela se caracteriza por tener un estilo descriptivo de las acciones que ocurren. Puede ser una pelea brutal, una violación grupal, una reunión con el Soberano, etc. Todo ello hace que el lector sea parte y testigo de todo lo que ocurre, aunque muchas de las acciones que tienen lugar pueden hacer que él mismo o la misma se sienta incómodo/a, algo que, de hecho, solo me ha pasado con La abeja reina y con La casa de las bellas durmientes.

Entre los temas que trata El día del opríchnik se encuentran la corrupción, el autoritarismo, la falsa moral y el nacionalismo. La corrupción es vista principalmente en la opríchnina, pues ellos se quedan con los bienes de los enemigos del Estado, abusando de su posición para conseguir lo que quieren. Pero la corrupción de la opríchnina no solo es política y administrativa, sino también moral. Los opríchniks en público se comportan como funcionarios que hacen su trabajo y muestran su supuesto fervor religioso. Sin embargo, en privado consumen drogas y hacen orgías, algo que, como es obvio, va en contra de lo que ellos profesan.

El autoritarismo es otro tema de la novela. Como su predecesora de la época de Iván el Terrible, la opríchnina de la Rusia que se muestra en la novela se dedica a ejercer su autoridad de manera arbitraria y brutal contra los enemigos de Rusia e incluso llega a ejecutarlos sin contemplaciones, ya sea en público o en privado. Tampoco tienen reservas a la hora de abusar sexualmente de las esposas de dichos enemigos e internar a los hijos en orfanatos para adoctrinarlos en la educación zarista. En resumen, la opríchnina es completamente autoritaria.

El nacionalismo es algo que también se muestra en El día del opríchnik. El Zarato ruso fomenta el nacionalismo, al punto de cerrar el país casi por completo a cualquier influencia extranjera, a la consideran dañina para la sociedad rusa. Además de esto, se fomenta la relación entre el nacionalismo y la religión, considerando que amar a Rusia y seguir los preceptos de la Iglesia Ortodoxa es parte de la identidad rusa.

Puesto que sólo nosotros, los ortodoxos, hemos conservado en la Tierra la Iglesia en su cualidad de Cuerpo de Cristo, la una, santa, ecuménica, apostólica e impecable Iglesia, ¿sí? Puesto que tras el segundo Concilio de Nicea sólo nosotros glorificamos al Señor de manera correcta, ya que somos ortodoxos, ya que el derecho de glorificar al Señor de manera correcta nadie nos lo ha quitado, ¿sí? Puesto que nosotros no renunciamos al principio conciliar, o sea, que nos mantuvimos con un par en la Tradición Carismática que guarda el auténtico sentido de la fe de los padres, de los santos iconos, la Virgen María, la Santísima Trinidad, el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas, ¿sí? […] Puesto que Dios, por su naturaleza, está por encima de toda comprensión, ¿sí? Puesto que todos los padres ortodoxos, todos, son los herederos de Pedro, qué Papa ni qué obleas en vinagre, ¿sí? Puesto que no existe el purgatorio, sólo hay infierno y paraíso, ¿sí? Puesto que el hombre es mortal y por eso peca, ¿sí? Puesto que Dios es la Luz, ¿sí? Puesto que nuestro Salvador se ha hecho hombre para que nosotros, los lobos hocicudos, nos hiciéramos dioses, ¿sí? ¡Es por eso por lo que construyó el Monarca nuestro Gran Muro, para aislarse del hedor a incredulidad, de los ciberpunkies malditos, de los sodomitas, de los católicos, de los melancólicos, de los budistas, de los sádicos, de los satánicos, de los marxistas, de los megaonanistas, de los fascistas, de los pluralistas y de los ateístas! ¡Porque la fe, mis lobos hocicudos, no es lo mismo que la billetera! ¡No es el caftán de brocado! ¡La fe, mis retumbantes inocentones, es el pozo del agua que mana, pura, transparente, calmosa, sencilla, fuerte y copiosa! ¿Lo han comprendido? ¿O lo he de repetir? (Sorokin, p. 138-139).

 

Y cuando digo que Rusia está casi completamente cerrada a toda influencia extranjera, es porque es así. En esta Rusia, por alguna razón, se ha aceptado a China como el único país con el que se tiene relaciones diplomáticas y económicas. Esto se nota en que los personajes posean y consuman productos chinos, que haya colonias chinas dentro de Rusia e incluso algunos nobles hablen chino, por más que proclamen su orgullo por Rusia.

En cierta forma, con El día del opríchnik Sorokin pretendía hacer una denuncia de la Rusia contemporánea al mostrar cómo el autoritarismo y el excesivo nacionalismo crean individuos a los que no les importa causar daño a aquellos que no piensan igual. También muestra como la mente del individuo se distorsiona al grado de perder su individualidad y convertirse en una parte más del grupo, un grupo que solo sigue lo que el Estado le diga. Al mismo tiempo, Sorokin hace una crítica a la relación entre Rusia y China al presentar cómo esto puede ser un peligro para la propia identidad rusa, aunque se nieguen a verlo así.

Como la mayoría de las distopías, El día del opríchnik nos presenta a una sociedad autoritaria y con una mentalidad anulada por el nacionalismo. Sin embargo, esta es particular por mostrar el punto de vista a través de los funcionarios de alto cargo y no del civil, como suele ocurrir. Debo decir que, como distopía, funciona muy bien, y que como literatura, es bastante llamativo al punto de no poder soltarlo. Es una novela que sin duda recomiendo.

NOTAS

1 La Epifanía o Día de Reyes ortodoxa de 2027 tendrá lugar el 19 de enero del calendario gregoriano y la Fiesta de la Candelaria de ese mismo año será el 15 de febrero. La Iglesia ortodoxa usa el calendario juliano y este tiene 13 días de atraso con respecto al gregoriano.

2 La Fiesta de la Candelaria es llamada Fiesta de la Presentación de Cristo (o Nuestro Señor) en el Templo o Hypapante (Encuentro en griego) entre los ortodoxos. Posiblemente, el que aparezca  como Fiesta de la Candelaria se deba a un error de traducción.

3 En el caso de la Iglesia Ortodoxa, sería el tercer mandamiento.

4 Baño de vapor que utiliza una estufa de leña. Generalmente se hace en una habitación o edificio pequeño diseñado para sesiones de calor seco o húmedo. También se le llama así a una casa de baños pública.

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