¿QUÉ PASÓ CON ESTOS PERSONAJES DE CIEN AÑOS DE SOLEDAD?

Para comenzar con un nuevo Mes Colombiano, analizaré Cien años de soledad desde cierta perspectiva. Cien años de soledad es una novela con una gran cantidad de personajes aparte de la familia Buendia, con algunos de ellos teniendo sus propios momentos de brillo. Pero también hay muchos que no reciben más que dos o tres menciones y no se vuelve a saber de ellos. Es decir, su paradero queda sin resolver. Esta primera entrada del Mes Colombiano corresponde a estos personajes de los que su destino quedó en el aire. Intentaré saber que fue de ellos cuando dejaron de ser mencionados de la manera más pragmática posible.

Para evitar cualquier controversia, ordenaré a los personajes en orden alfabético. Algunos son casi completamente desconocidos, mientras que otros tuvieron su importancia antes de ser dejados de lado. Estos serán de los que voy a hablar. Ahora bien, para los que no han leído la novela, voy a mencionar algunos elementos de la trama, así que cuidado.

 

ARGENIDA

Y empezamos con a lo sumo un personaje terciario. Argenida es la empleada doméstica de Rebeca y la única persona con la que ella mantendría contacto luego de su reclusión casi total en su hogar tras la muerte de su esposo Arcadio. De Argenida se dice que lo único que hace es matar animales que intentan meterse a la casa y dejar tirados los cadáveres ya en descomposición. Como durante mucho tiempo se mantuvieron encerradas, muchos asumieron que habían muerto para cuando Aureliano Triste se muestra interesado en la casa pero él descubre que, lejos de eso, siguen vivas.

Después del intento infructuoso de Aureliano Triste de arreglar la casa, Argenida solo volvería a aparecer en el capítulo 17 para pedir ayuda a las autoridades pues se necesita forzar la puerta del cuarto de Rebeca, tras tres días de no haber salido de allí solo para descubrir que ya ha muerto. De ahí no aparece más.

¿Qué pasó con ella? Considerando su edad, es muy posiblemente que hubiese muerto no mucho después que su patrona puesto que las dos tenían un fuerte vínculo después de años de vivir en soledad, aunque a Rebeca no le gustaba que Argenida le oculte detalles importantes, así que no sería raro que ella falleciese al poco tiempo.

 

BRUNO CRESPI

Bruno Crespi es un personaje muy menor en Cien años de soledad, que llegó a Macondo para ayudar en los negocios a su hermano mayor Pietro y se hizo cargo de ellos luego de la depresión y el suicidio de su hermano. El hecho de que además de la juguetería y los instrumentos musicales, también trajera el teatro y el cine a Macondo hace que sea fácil ver que los Crespi representan a las artesanías y a la cultura.

En la novela, las escasas menciones de Bruno Crespi son para ilustrar la prosperidad de sus negocios y su matrimonio con Amparo Moscote (de quien hablaré un poco más adelante), al punto de que para el capítulo XII ya se lo llama Don Bruno. En ese capítulo, él presenta el invento cultural más novedoso del momento: el cine, el cual no fue bien recibido ni entendido. Al menos por las generaciones que aún recordaban los inventos de los gitanos, porque unos dos capítulos después Meme tiene una cita en el cine con Mauricio Babilonia, demostrando que logró tener éxito después de todo. Después del capítulo XII, Bruno Crespi no es mencionado más.

¿Qué pasó con él? Considerando que pertenecía a la misma generación que Amaranta, Arcadio y Gerineldo Márquez, no sería raro que hubiese muerto antes o durante el diluvio, épocas en la que fallecieron Amaranta y Gerineldo respectivamente (Arcadio había sido fusilado en plena juventud). Como se desconoce si Bruno y Amparo tuvieron hijos puesto que jamás se menciona a algún descendiente suyo, no sabemos si estos o algún heredero (en caso de falta de descendencia) pudo hacerse cargo de los negocios una vez que él hubiese muerto. En el caso de que no hubiese tenido hijos, la falta de un heredero directo hubiera imposibilitado la continuación de los mismos, la cual sería una posibilidad viable.

Sin embargo, también es posible que el diluvio haya afectado sus negocios ya que este coincidió con el declive de Macondo. Inclusive si hubiese tenido descendientes es muy posible que estos los hubiesen clausurado, si es que no habían quebrado aún y se hubieran ido del pueblo tal como lo hicieron los habitantes más jóvenes hacia el final de la novela, ya fuera poco después del diluvio o cuando el pueblo entró en la más absoluta desidia.

 

CATARINO

Catarino aparece por primera vez en el capítulo 3. Es el dueño de una «tienda» en la que muchas mujeres ofrecen sus servicios a los hombres en Macondo, los habitantes van a tomar sus tragos y los músicos a amenizar el lugar con sus cantos y su música. La descripción de Catarino y ciertos ademanes de él dan a entender que es homosexual.

La tienda es el lugar preferido de los habitantes de Macondo y en particular de los hombres Buendia, con José Arcadio hijo siendo este tanto cliente como trabajador de allí cuando regresa a Macondo hasta su matrimonio con Rebeca. A menudo, la tienda se convierte en el refugio de los hombres Buendia cuando sienten la necesidad de consumar las pasiones con las mujeres con las que no pueden hacer lo que realmente desean. Catarino y su tienda serían el lugar de tolerancia preferido por los macondianos hasta la llegada de las matronas francesas, cuyas artes amatorias, elegancia y modas llevarían al declive y posterior cierre de la tienda en el capítulo 10.

¿Qué pasó con Catarino? Después de que se dice que su tienda fue arrasada, esta solo sería mencionada dos veces más en el capítulo 10. Luego de su cierre, es muy posible que Catarino hubiese abandonado el pueblo pero dada la edad que tendría para entonces, es muy posible que no hubiera demorado en morir.

 

MERCEDES

Mercedes es un personaje que aparece por primera vez en el capítulo 18 de Cien años de soledad, siendo la novia de Gabriel tal como en la vida real. Atiende una botica junto a sus padres. En su primera aparición, no se menciona su nombre pero en su siguiente aparición se le da nombre y se la establece como novia de Gabriel. Se dice que Mercedes tiene la sigilosa belleza de una serpiente del Nilo (García Márquez, p. 422).

Para el último capítulo, el lector se entera de que la botica de Mercedes y su familia es la única que queda en Macondo debido a los niveles de abandono e inactividad. Además, Mercedes es el único contacto de Aureliano Babilonia con el mundo a través de las cartas de Gabriel fuera de las cartas del sabio catalán que había regresado a su tierra natal. Mercedes fue la única persona que le compró collares de vertebras de pescado a Amaranta Úrsula en una más de sus frustradas iniciativas para reactivar el espíritu emprendedor de los Buendía.

Luego de que Aureliano Babilonia y Amaranta Úrsula se dedicaran a vivir las mieles del amor y el fallido intento empresarial de los collares, nunca se volvió a ver a Mercedes y cuando Aureliano Babilonia va a verla tras la muerte de Amaranta Úrsula, descubre que en vez de la botica hay un taller de carpintería. La mujer que lo atiende dice que nunca había conocido a alguien llamada Mercedes y que ahí no ha habido nunca ninguna botica.

¿Qué pasó con Mercedes? Dado que la mujer negaba haberla conocido, uno se pregunta qué pasó con ella y/o con sus padres. Es evidente que Mercedes y su familia cerraron la botica y se fueron de Macondo, dada la enorme pobreza y la desidia del pueblo, algo que sin duda afectaba su negocio, por lo que era más rentable clausurarlo e irse. Solo eso explicaría por qué la mujer de la carpintería donde estaba antes la botica aseguraba no haber conocido ninguna botica ni a Mercedes. Esto también libraría a Mercedes de sufrir el mismo destino de los habitantes de Macondo al final de la novela. Sin embargo, esto también me deja una duda: ¿Mercedes se reunió en algún momento con Gabriel? Eso ya quedaría a consideración del lector.

 

LA FAMILIA MOSCOTE

Si los Crespi simbolizan a los artesanos y a la cultura, la familia Moscote representa la autoridad estatal. Como ellos llegaron enviados por el gobierno central, fueron mal vistos por los macondianos, en particular por los que fundaron el pueblo. Por todo ello, los Moscote tuvieron muchas dificultades de aceptación en Macondo, solo llegando a ganarse su lugar gracias al breve matrimonio entre Aureliano y Remedios, la menor de las siete hermanas.

¿En qué momento son mencionados por última vez? El patriarca de la familia, Apolinar, es citado por última vez en el capítulo 7 cuando su ex yerno, el coronel Aureliano Buendía, es enviado a Macondo para ser fusilado. A pesar de su autoridad, Apolinar Moscote estaba imposibilitado para ayudar a Úrsula a ver a su hijo debido a que los militares le habían quitado sus funciones (García Márquez, p. 146).

En cuanto a las seis hijas que quedaron tras la muerte de Remedios, en ese mismo capítulo la novela se dice que cuando Rebeca se va a vivir a la casa que era propiedad de Arcadio, retoma las clases de bordado con las hermanas Moscote que en ese momento se mantenían solteras, las cuales eran cuatro (García Márquez, p. 156). El hecho de que no se mencionara a Amparo entre ellas significa que para esa fecha ya se había casado con el antes mencionado Bruno Crespi, futuro empresario de renombre en Macondo y hermano menor del malogrado Pietro Crespi, ex prometido de Rebeca y Amaranta. Este es el último pasaje en el que se habla de cualquier Moscote que no fuese Amparo, porque después ocurre la misteriosa muerte de José Arcadio hijo y la desvinculación total del mundo por parte de Rebeca. En cuanto a Amparo, su última mención es en el capítulo 8, cuando se revela que se casó con Bruno Crespi (García Márquez, p. 173).

 

NIGROMANTA

Nigromanta es la bisnieta del último antillano que podía recordar al Coronel Aureliano Buendía. Su medio de vida es cocinera (siendo su especialidad la sopa de cabezas de gallo) y trabajadora sexual, al menos con Aureliano y Gabriel. Aparece por primera vez en el capítulo 19, cuando dicho antillano se la presenta a Aureliano Buendía. Ambos se convierten en amantes luego de la muerte del bisabuelo y luego de que él se vuelque definitivamente a su amor apasionado por Amaranta Úrsula, se convierte en amante de Gabriel. Es ella la que rescata Aureliano Babilonia de la borrachera que se da luego de la muerte de Amaranta Úrsula. Se la menciona por última vez cuando deja una marca para contar el dinero que le debe Aureliano Babilonia.

¿Qué pasó con Nigromanta? Este es el más fácil de responder porque hablamos de la última noche de Macondo antes de desaparecer la faz de la tierra. Es obvio que estuvo en los habitantes que murieron durante el huracán.

 

PETRA COTES

Petra Cotes es un personaje femenino interesante pues, a diferencia de la mayoría de las mujeres macondianas y al igual que Úrsula, ella se dedica a los negocios; en su caso a las rifas, negocio que heredó de su difunto esposo. Ella se convierte en la concubina de Aureliano Segundo cuando arregla una rifa para que él se gane un acordeón y los dos tienen una relación que dura al menos unos veinte o treinta años, incluso después de que él se casara con Fernanda y tuviera hijos con esta última.

A diferencia de la mayoría de las parejas de los Buendía, Petra Cotes y Aureliano Segundo se aman de verdad. Sin embargo y hasta el nacimiento del último Aureliano, ningún Buendía había nacido producto del amor, por lo que del concubinato de Petra Cotes y Aureliano Segundo nunca surge un descendiente. Con todo, ambos se mantienen unidos tanto en la abundancia como en la escasez, separándose únicamente cuando Aureliano Segundo regresa con Fernanda para cumplir su promesa de morir junto a ella. La última aparición en persona de Petra Cotes fue en el funeral de Aureliano Segundo y José Arcadio Segundo, su gemelo, cuando Fernanda le niega la entrada. Después de eso, se la menciona por última vez cuando nos enteramos de que ella le enviaba mercados a Fernanda cada miércoles hasta su entierro, ocurrido cuatro meses después de la muerte de Fernanda.

Con el entierro de Fernanda ya realizado, uno se pregunta qué pasó con Petra Cotes. Ella vivía del negocio de las rifas y fue su concubinato y asociación con Aureliano Segundo la que le trajo riqueza, misma que se esfumó tras el diluvio, siendo la única que por lo menos mantuvo la casa en pie y los deseos de seguir adelante. Sin embargo, se da a entender que perdió el interés en su negocio tras la muerte de Aureliano Segundo y solo decidió enviarle mercados a Fernanda para que esta no pasara hambre, asegurándose de ello hasta que no viera pasar su entierro.

¿Por qué Petra decide mantener a Fernanda a pesar de lo mal que esta la trató? Primero se menciona que lo hizo para intentar humillarla pero luego terminó haciéndolo por compasión. También hay que tener en cuenta que Petra era una persona con ingenio de calle lo suficientemente agudo como para poder sobrevivir por su cuenta, a diferencia de Fernanda que fue criada para ser dama de sociedad y, por tanto, con pocas habilidades para sobrevivir en la vida.

Ahora bien, ¿qué pasó con Petra Cotes? Se sabe que dejó de enviar mercados a la casa Buendía luego del funeral de Fernanda, pero nada más. No se la menciona ni siquiera entre aquellos que se sentaba al frente de sus casas a esperar la muerte en el último capítulo, por lo que no se descartaría que para ese entonces ya hubiera muerto.

 

Al hacer y analizar esta entrada, fue bastante complejo el poder suponer cuál fue el destino de los distintos personajes de Cien años de soledad que quedaron en el olvido luego de haber tenido cierta participación. Pero a la hora de examinar esta entrada, me di cuenta de que en algunos casos era fácil predecir que había sido de ellos. Con otros, en cambio, el destino final es mucho más difuso. Hacer esta entrada fue un auténtico ejercicio de predicción y observación que me gustaría volver a realizar con otros trabajos literarios.

Si desean que haga un análisis similar con otras obras literarias, pueden dejarlo en los comentarios. Gracias y hasta luego.

 

BIBLIOGRAFÍA

García Márquez, G. (2017) Cien años de soledad: edición conmemorativa. Barcelona: Editorial Alfaguara.

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