EL SILENCIO QUE NOS SEPARA



Advertencia: algunos puntos claves de la trama estarán censurados para evitar destripar la trama.

Para terminar el Mes de la Madre, pasamos de la Antigua Grecia al Berlín de 1961, un Berlín donde deciden cerrar la frontera con el famoso Muro de Berlín, dejando a una madre de Berlín Este sin su hijo pequeño que se encuentra hospitalizado en el Berlín Oeste y reviviendo su pasado durante la Segunda Guerra Mundial. Esa es la sinopsis de El silencio que nos separa de la escritora sueca Josie Ferguson.

El silencio que nos separa es una novela que se divide en dos partes y 58 capítulos, con la primera parte teniendo 36 y la segunda 22. Además cuenta con un prólogo que da pie a la historia y un epílogo que cierra la historia 27 años después. Cuenta la historia de Lisette, una madre de Berlín Este que está angustiada ante el temor de perder a su hijo menor, que se encuentra hospitalizado en Berlín Oeste, cuando el gobierno de la RDA cierra las fronteras. Mientras la carcome la incertidumbre, ella piensa en la época de la Segunda Guerra, la cual fue muy difícil para ella. La historia se desarrolla entre el 12 de agosto de 1961 y el 9 de abril de 1962 entre Berlín Oeste y Berlín Este, con analepsis ocurridas entre 1938 y 1946 en la primera y una prolepsis que tiene lugar el 9 de noviembre de 1989.

Como dije antes, la primera parte nos presenta a Lisette, una mujer que tiene que soportar la posibilidad a su pequeño hijo prematuro ante el cierre de las fronteras, lo que la hace revivir su pasado. Mientras eso ocurre, su hija mayor Elly está decidida a traer de vuelta a Berlín Este a su hermanito. Sabe que no será fácil, pero está dispuesta a arriesgarse.

Lisette Lange (de soltera Richter) es la protagonista. Madre de Elly y Axel, se muestra angustiada ante la posibilidad de no volver a ver a Axel cuando la RDA decide cerrar la frontera y construir el muro y pronto entra en depresión al punto de perder el habla y perder el interés por todo, algo que la hace recordar su vida durante la Segunda Guerra Mundial.

Durante este periodo de tiempo, ella debió convertirse en profesora de piano tras la ida de su padre al frente y al mismo tiempo tuvo que lidiar con sus sentimientos amorosos cada vez mayores por Julius, su amigo de la infancia, por lo que temía que lo reclutaran, algo que eventualmente termina pasando.

Como cualquier alemán, Lisette tuvo que vivir los terribles días en los que Berlín fue asediada por los soviéticos, teniendo que pasar hambre y viéndose obligada a intercambiar sus pertenencias por comida, incluyendo su querido piano, aunque su edificio no fue destruido por los bombardeos. Cuando llegaron los soviéticos al edificio donde vivía, tanto ella como su madre fueron violadas por ellos.

Los días tras la caída del régimen nazi fueron difíciles para Lisette y Rita. Muy a su pesar, Lisette tuvo que convertirse en la amante de un general soviético, ya que a este le gustaba oírla tocar el piano. Cuando este hombre se marchó y le deja únicamente el piano, ella lo destroza para no tener que seguir recordando a dicho hombre. Desde ese día hasta el nacimiento de Elly, Lisette pierde la voz de manera inexplicable, por lo que se comunica mediante la escritura.

Sin embargo, las cosas serían más difíciles para ella al descubrir que está embarazada de aquel oficial soviético, el cual regresó a su país. Lisette no está segura de tener al bebé, pero su madre y un Julius recién llegado del frente la convencen de tenerlo. El 13 de febrero de 1946 Lisette da a luz a Elly. No obstante, Lisette no muestra deseo de querer a su hija puesto que le recuerda a ese general.

Lisette y el hombre con el que se casa para darle un hogar a Elly viven un matrimonio estable y ambos tienen un hijo llamado Axel, que nace en julio de 1961 de manera prematura, por lo que tuvo que quedarse en el hospital. Precisamente la hospitalización de su hijo coincidió con el cierre de fronteras y la construcción del Muro de Berlín, algo que destroza emocionalmente a Lisette, al punto de perder el habla otra vez. Solo la recuperaría con el regreso de sus dos hijos.

Elly Lange es la hija mayor de Lisette. Nació el 13 de febrero de 1946. A pesar de que solo tiene quince años, es una joven determinada y persistente, pues al ver la depresión en la que su madre está inmersa al temer que no volverá a ver a Axel, decide traer a su hermano pequeño a como dé lugar, sin importarle que su propia vida pudiese estar en peligro.

Para poder cruzar a Berlín Oeste y encontrar a Axel, Elly se convierte en amiga de un guardia fronterizo ruso llamado Andrei, con el que congenió tras que se encontraran en un edificio tapiado. Después de tener que atravesar el alcantarillado, la única manera forma de pasar de Berlín Este a Berlín Oeste, Elly logra llegar a Berlín Oeste en septiembre de 1961. Tras encontrar a una antigua amiga de su madre, Elly se hace llamar Jutta para evitar sospechas, contándole únicamente su historia a Peter, un nuevo amigo suyo con el que tiene mucho en común, incluyendo su conexión con la RDA.

Elly descubre que Peter ha construido un túnel que conecta los lados este y oeste para lograr pasar amigos suyos y un profesor que han perdido privilegios debido a sus conexiones con Berlín Oeste. Ella le pide entrar en el grupo, pero en su caso para pasar a Berlín Este y regresar a casa con Axel, algo que él acepta. Luego de un intento fallido en el que Peter es herido, al final Elly logra regresar a Berlín Este con Axel el 8 de enero mediante un método más simple.

Rita Richter es la madre de Lisette y la abuela de Elly, la cual la llama Oma Rita. Durante la Segunda Guerra Mundial, debió lidiar con el hambre y con la desaparición de su esposo Ernest en el frente africano. Peor aún, con la caída de los nazis fue violada por los soviéticos como casi todas las mujeres alemanas y permitió que el oficial soviético convirtiera en amante a Lisette.

De hecho, lo que más destaca de la personalidad de Rita es su tendencia a evitar cualquier conflicto como se ve en sus interacciones con su vecina Frau Weber y el alto oficial soviético, algo que su hija le reclama. Tampoco es una mujer muy afectuosa, tal como lo dice la propia Lisette.

Ahora en 1961, Rita es una mujer que sufre de demencia precoz, en su caso desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Debido a esto, abandonar Berlín Este no es una opción para su familia, ya que deben mantenerla en un lugar que ella conozca. Entre los ejemplos más claros de la demencia de Rita están que ella aún cree que su esposo regresará a casa, incluso piensa que aún vive con ella y con Lisette. Constantemente pregunta por el piano, el cual fue destruido por la propia Lisette durante la Segunda Guerra Mundial, y por el jardín. Tampoco reconoce a su nieta Elly ni a su yerno.

A pesar de sus fallas como madre, Rita está consciente de esto y en un breve momento de lucidez se disculpa con su hija por entregarla al general soviético, algo que Lisette había esperado durante dieciséis años.

Julius Lange es el amigo de la infancia de Lisette y su interés amoroso. Es un firme opositor del régimen nazi, razón por la que no es del agrado de Frau Weber. Sin embargo, esto no impide que él sea reclutado en el ejército, junto con su amigo Max. Antes de que él se vaya, Lisette le confiesa sus sentimientos, pero él responde que ya está enamorado de otra joven. Más adelante descubrimos que Julius no solo sobrevive al frente gracias a Max (aunque este murió), sino que también se vuelve en alguien importante para Lisette y para Elly, pues en la segunda parte se revelan dos detalles importantes sobre él, en particular sobre la persona que amaba y que murió en la guerra.

Max es un amigo de Lisette durante los primeros años antes de la Segunda Guerra y durante la misma. Es muy cercano a ella y a Julius pero sobre todo a Julius, al punto de que todos asumen que se la pasan seduciendo a otras muchachas en Berlín. Max muere en la guerra, algo que destroza a Julius en cierta forma, más al final de la novela cuando Lisette se da cuenta de cómo era la verdadera relación entre los dos.

Frau Weber era la vecina de Lisette y de su madre. Ferviente nazi, desestima cualquier noticia sobre la inminente derrota como mentira y propaganda enemiga. Tampoco le agrada Julius, quizá por no ser nazi, y en su lugar prefiere o mejor dicho, quiere imponerle a Lisette a su sobrino Egon, el cual le desagrada a Lisette por su acoso disfrazado de adulación. Cuando finalmente entiende que los soviéticos ya están en Berlín, hace lo posible para evitar que estos violen a Lisette solo para que la maten enfrente de Lisette y de Rita.

Egon Weber es el sobrino de Frau Weber. Desde que conoce a Lisette, a esta le cayó mal debido a su ferviente devoción por el Partido Nazi, al igual que su tía, y el acoso que le hace a Lisette, ya que busca que ambos se conviertan en novios. Un detalle de Egon es que siempre le ofrecía bombones a Lisette, que ella aceptaba más por hambre que otra cosa.

Cuando Egon le ofrece el trabajo en el campo de concentración de Ravensbrück1, Lisette lo rechaza pero Gertrud lo acepta, algo que alivia a la segunda, ya que Egon y Gertrud son similares. No se vuelve a saber de él tras la liberación del campo hasta el 7 de enero de 1962 cuando Lisette ve en el periódico que él fue arrestado en Argentina como criminal de guerra nazi. En el artículo también se descubre que Gertrud se casó con él.

Karin es una gran amiga de Lisette, conociéndose desde el colegio, la cual no aparece mucho en la primera parte pero que tendría un rol relevante en la segunda. Antes de la Segunda Guerra Mundial, se muda al campo, como sabiendo lo que estaba por ocurrir, por lo que ella y Lisette estuvieron tiempo sin verse. Cuando Elly va a verla, decide ayudar a encontrar a Axel.

Gertrud es otra amiga de Lisette. A diferencia de Lisette, que se niega a ir al campo de concentración de Ravensbrück por lo que se dice que pasa ahí, ella no tiene ningún problema en irse con Egon allá. Más tarde en 1962 y mientras lee el periódico, Lisette descubre que Gertrud es una criminal de guerra buscada y que su esposo Egon fue capturado.

Andrei es el guardia de las Grenztruppen2  que congenia con Elly. Es de origen ruso, algo que inquieta a Elly puesto que los esteberlineses consideraban a los soviéticos como sus captores. Cuando Elly regresa a Berlín Este, los dos comienzan una relación amorosa que no le agrada en un principio a Lisette, pero cuando esta última se abre a Elly, le da su aprobación. En el epílogo, descubrimos si Andrei y Elly acabaron juntos.

Peter y Franz son un par de hermanos que se vuelven amigos de Elly cuando ella se encuentra en Berlín Oeste. Ellos le proponen regresar a la RDA en un túnel que Peter ha construido, pero que deberá esperar a que el grupo esté listo. Sin embargo, cuando este método falla, deciden hacer pasar a Elly como estadounidense y a Axel como una niña para que puedan pasar por los controles fronterizos sin problemas.

Un detalle de la novela y que ya he visto en otras es la narración paralela. En este caso, la novela presenta las narraciones de Lisette y Elly de forma intercalada tanto en la primera parte como en la segunda. El prólogo de la novela es parte de la narración de Lisette y el epílogo es parte de la de Elly, que junto a su esposo van a derribar el Muro que separó a Berlín tanto física como emocionalmente.

La maternidad en El silencio que nos separa es mostrada de una manera ambivalente a través de los ojos de Lisette. Ella se muestra como una madre fría hacia Elly pero amorosa hacia Axel. Visto desde una perspectiva simple, uno pensaría que ella es una mujer que prefiere a su bebé prematuro que a su hija adolescente.

Sin embargo, cuando el lector lee sobre el pasado de Lisette puede comprender por qué ella no es particularmente afectuosa con su hija. Para Lisette, Elly le recuerda a ese oficial soviético que la convirtió en su amante con el consentimiento de su propia madre. La actitud de Lisette hacia Elly es típica en mujeres que han tenido hijos producto de un abuso sexual. A muchas les es difícil vincularse con dicha criatura así que terminan dándola en adopción o no proporcionarles el afecto que necesita en caso de conservarla. En el caso de Lisette, quizá de no ser porque Julius decidió casarse con ella y darle un hogar a Elly, el destino de esta última hubiera sido incierto.

Sin embargo y a pesar de esto, Lisette se da cuenta de que necesita sanar su trauma para poder recomponer la relación con su hija, pues sabe que si no lo hace nunca podrá ser la madre que Elly necesita ya que finalmente se ha dado cuenta de lo mucho que ama a su hija.

Pero Lisette no es la única madre en esta novela. También hay que incluir a Rita, la cual puso muchas veces su propio bienestar por encima del de Lisette como ponerse del lado de la fanática nazi Frau Weber y su sobrino o permitir que el general soviético convirtiese a Lisette en su amante.

Sin embargo y tras confesarle todo a Lisette, parte de su actuar se puede entender. En verdad quería sacrificarse por Lisette pero la situación de la guerra hizo que todo se torciera y tuviera que aceptar todo lo que pasó. Por más que estuviese dispuesta a ser amante del general soviético, este no aceptó eso y la forzó a darle a Lisette, algo que aceptó a regañadientes para evitar que ella y su hija fuesen violadas por varios soldados. Ante una situación como esa, ¿qué más opciones tenían?

Al leer El silencio que nos separa, no puedo evitar pensar en La rosa del viento de Corinna Baumann, una novela que también se ambienta en la antigua RDA y que tuve la oportunidad de analizar hace dos años. Al igual que en la novela de Baumann, Ferguson muestra lo implacable que era el régimen de la RDA contra aquellos que consideraban elementos peligrosos como negarles el acceso a la educación superior o un empleo calificado. Sin embargo, siento que el entendimiento de Ferguson sobre las diferencias entre el socialismo y el comunismo es demasiado simplista. En ese sentido, ella debió investigado un poco más sobre ello, al igual que lo hizo con la violación de mujeres durante la Segunda Guerra Mundial y el Muro de Berlín.

Ferguson también es algo más cruda al presentar los eventos de la Segunda Guerra Mundial. Es capaz de describir la miseria, el hambre, la violencia y la muerte de manera explícita sin perturbar al lector. Sin embargo, asimismo logra transmitir los sentimientos positivos de los personajes como la determinación y la persistencia a la hora de lograr sus objetivos, como es el caso de Elly o la nostalgia por el deseo de tener a los suyos, como ocurre con Lisette.

Otro rasgo positivo de la novela es como los personajes tienen un enorme deseo de reconciliarse consigo mismos y con los demás. Lisette quiere reconciliarse con su pasado para que la relación con su hija Elly mejore, al igual que la propia Rita con Lisette. Julius también quiere hacerlo, pero para ser sincero consigo mismo, algo parecido también a la novela de Baumann.

En general, El silencio que nos separa presenta temas como el trauma, el cual puede volverse generacional si no se lo abre, la nostalgia y el dolor. En eso consisten los valores que la novela transmite como la reconciliación, la determinación y la esperanza. Una historia que nos presenta el punto de vista de madre e hija y cómo ambas recuperan su relación. Un libro recomendable.

Con esta novela, terminamos el Mes de la Madre. En este mes presentamos a una mujer que busca ser madre por medio de otra, una madre que quiere resolver el misterio de la muerte de su hija, una mujer que logra comprender varios puntos de vista sobre la maternidad sin serlo, una madre que busca vengar a sus hijos asesinados y otra que revive su pasado cuando la separan de su hijo. Espero que las lecturas hayan sido tan placenteras para ustedes como lo han sido para mí. Gracias y hasta luego.

NOTA

1 Campo de concentración ubicado en el norte de Alemania exclusivo para mujeres. Se estima que allí fueron recluidas 132.000 mujeres, con el 80% siendo prisioneras políticas. Varias de ellas fueron sometidas a experimentos médicos, trabajo forzado incluyendo el sexual y por supuesto, todo tipo de ejecuciones. Al menos unas 50.000 mujeres murieron allí.

2 Las Tropas de Frontera de la República Democrática Alemana eran la guardia fronteriza de la Alemania Oriental. Eran las encargadas de custodiar el Muro de Berlín, la frontera interalemana y las fronteras internacionales entre Berlín Occidental y Alemania Occidental. En su apogeo, tuvo un total de 47.000 miembros, llegando a ser la tercera guardia fronteriza del Pacto de Varsovia después de las Tropas Fronterizas Soviéticas y las Fuerzas de Protección Fronteriza de Polonia. Su función principal era evitar la migración ilegal desde la RDA, algo que las hizo responsables de muchas muertes en el Muro de Berlín.

Comentarios

Entradas populares de este blog

TIERRA DE JAUJA

CUCHILLA