ELENA SABE
Para continuar con el Mes de la Madre, pasamos de España a la Argentina. De una mujer que busca ser madre a como dé lugar a una que quiere resolver el misterio de la muerte de su hija. Este es el argumento de Elena sabe de la escritora argentina Claudia Piñeiro.
Elena sabe es una novela de diecinueve capítulos, divididos entre tres partes
llamadas La Mañana, El Mediodía y La Tarde, con un subtítulo que dice segunda,
tercera y cuarta pastilla, respectivamente. Las tres partes de Elena sabe están ordenadas de esta
manera:
I La Mañana (segunda pastilla): 8 capítulos.
II El Mediodía (tercera pastilla): 7 capítulos.
III La Tarde (cuarta pastilla): 4 capítulos.
Elena es una mujer mayor que recientemente ha sido diagnosticada con
Parkinson, enfermedad a la que se refiere en femenino llamándola p**a enfermedad,
y que se ha enterado de que su única hija fue encontrada muerta en la iglesia.
Desde el principio, Elena cuestiona el veredicto de la policía pues no cree que
se haya suicidado, por lo que ella misma decide resolver el misterio, por más
que tenga una p**a enfermedad que la agobia.
La relación de Elena con su hija Rita siempre había sido un poco
tensa ya que a menudo Elena no estaba a favor de las decisiones de vida que
tomaba Rita. Sin embargo, Rita siempre procuraba contribuir y ayudarla en lo
que podía, más aún tras el diagnostico de Parkinson de Elena.
Rita fue la hija de Elena. Las dos habían quedado solas tras la
muerte de su padre cuando Rita era una joven adulta. Trabajaba en un salón de
belleza y estas habilidades también les sirven para arreglarle los pies a su
madre tras el diagnostico de Parkinson.
Rita y su madre no siempre se llevaban bien. A pesar de que no cree
en el aborto, Rita nunca tuvo interés en comprometerse para casarse o siquiera
tener una pareja y mucho menos tener un hijo. Además, para ese entonces al
tener 44 años ella probablemente había descartado todo aquello para estar junto
a su madre. Pero una revelación final haría que Rita se replanteara todo lo que
había asumido hasta entonces.
El doctor Benegas es el médico que ha tratado a la familia de Elena
desde hace varias generaciones. Es él el que le habla a Elena sobre el
Parkinson y los cuidados que ella debe tener, pero también tiene una sospecha
sobre la verdadera naturaleza del Parkinson de Elena, algo que hace que Rita se
replantee demasiadas cosas.
El padre Juan es el sacerdote de la iglesia local y a quien Elena
va primero a investigar ya que fue en su iglesia donde se encontró el cuerpo de
Rita. Como corresponde a la visión católica del suicidio, considera que Rita
cometió un pecado mortal e intenta convencer a Elena de que Rita se suicidó y
no que la asesinaran, pero Elena no le cree.
El inspector Avellaneda es el encargado de investigar la muerte de
Rita. A pesar de que él considera que la muerte de Rita fue un suicidio, Elena
no cree que eso haya sido así y por ello le insiste al inspector en que no
cierre la investigación.
Isabel es una mujer que conoció a Rita veinte años antes para
disuadirla de querer abortar. Cuando Elena va a visitarla, Isabel revela cuanto
odió a Rita por convencerla de tener a su hija ya que nunca ha tenido instinto
materno y, por ende, no se considera una madre. Si bien detesta a Rita, para
ella prefería matarla con el pensamiento y no con sus propias manos.
El tema principal es la muerte. Como es evidente, Elena sufre la
muerte de su hija Rita, algo que para nuestra sociedad se considera antinatural
puesto que no es habitual que los hijos mueran antes que sus padres. A eso se
le suma la manera extraña como muere Rita, lo que la hace tener todo tipo de
dudas, las cuales la llevan a investigar solo para recordar una conversación con
el doctor Benegas sobre la enfermedad que está padeciendo y que resulta más
compleja de lo que Elena recordaba.
Algo que vemos en Elena sabe
son las distintas formas de ver la maternidad. Para Elena, ser madre fue algo
que deseaba y lo único que más o menos podía sentirla bien tras la muerte de su
esposo. Con la pérdida de Rita, se hace una pregunta que se hacen todos
aquellos que han perdido un hijo, ¿cómo se los considera ante la sociedad?
[…]
¿qué nombre tienen las mujeres a las que se les murió un hijo?, no soy viuda,
no soy huérfana, ¿qué soy? (Piñeiro, p. 35).
Esto
tiene mucho sentido puesto que en nuestro idioma, el español, no existe una
palabra para designar a los padres que pierden a sus hijos, precisamente,
porque no es habitual ni natural. Eso es algo que siente Elena. Para ella,
perder a su única hija no solo es algo triste porque era su único apoyo sino
también la pérdida de descendientes que nunca existirán. Sin embargo, lo que
mantiene a Elena con la mente tranquila es saber que hizo su hija antes de
morir y si se suicidó o no.
Por
su parte, Isabel, la mujer a la que visita Elena para preguntar más por Rita,
es una mujer que no siente ningún tipo de conexión emocional con su hija, que
más fue obligada a ser madre y por ello no se siente madre. Incluso su hija
está consciente de ello y por eso simplemente se refugia en su padre y en su
padrino, personas con las que sí tiene un vínculo afectivo.
Otro
tema que trata Elena sabe es lo que
yo llamaría la carga emocional olvidada del cuidador. Cuando una persona debe
hacerse cargo de un familiar que se encuentra enfermo o con una discapacidad,
puede que descuide su salud mental ya que puede que piense que no es más
importante que su propio familiar, algo que puede generar todo tipo de
trastornos psicológicos.
Esto
es lo que termina pasando con Rita. Después de haber asumido el cuidado de su
madre Elena cuando a esta le diagnostican Parkinson, no lo ve como algo
terrible aunque eso no significa que ella se sienta cómoda, ya que esto
complica la relación entre las dos. Sin embargo, cuando el doctor Benegas
revela que la enfermedad de Elena es mucho más complicada que eso, Rita
reacciona con horror, pues que su madre tal como la conoce irá desapareciendo.
Elena sabe es
una novela que trata temas como la muerte, la maternidad y la carga emocional
del cuidador. Es una historia que pasa de ser una muerte misteriosa a una
historia mucho más compleja y con un final mucho más inesperado de lo que se
esperaba. La recomiendo.
BIBLIOGRAFÍA
Piñeiro, C. Elena sabe.

Comentarios
Publicar un comentario