PUNTERAS NEGRAS

Para continuar con el Mes de los Niños y el Idioma, pasamos del sur de los Estados Unidos al País Vasco, en concreto a Vitoria. De un niño que busca adivinar el dinero de una jarra de plata a una que quiere convertirse en una gran gimnasta rítmica. Hablo de la saga Olympia de la exgimnasta rítmica española Almudena Cid, de la cual, por supuesto, analicé el primer libro llamado Punteras negras, publicado en 2014.

Punteras negras se divide en dieciocho capítulos y un epílogo. Cuenta las peripecias de Olympia, una niña que practica gimnasia rítmica y que busca no solo continuar con el deporte que tanto ama sino también mantener su vida diaria. Al llegar a su nuevo club deportivo, conoce a otras cuatro niñas con las que buscan competir en el campeonato nacional junior.

Olympia es la protagonista. Desde niña ha practicado gimnasia rítmica y es tan flexible que su amiga Marta la compara con una medusa. Originalmente era entrenaba en un club deportivo privado, pero Agurtzane, la entrenadora de allí, le recomienda que se inscriba al Instituto Vasco de Educación Física (IVEF), ya que considera que tiene futuro en la gimnasia rítmica y solo en el IVEF podría crecer como gimnasta para poder llegar a la elite. Así, Olympia inicia su nueva experiencia en el IVEF con su nueva entrenadora y sus cuatro nuevas compañeras.

Olympia viste un maillot negro, al que después le pinta varias manchas de color, ya que su entrenadora le parecía que debería vestir con más color y usa punteras negras a juego al inicio, de ahí el título. Posteriormente, usa unas color carne, lo normal en la gimnasia rítmica.

Patricia es la capitana del quinteto. Desde el primer día, muestra su habilidades de líder, por lo que se encarga de animarlas incluso en los momentos más difíciles. Sus compañeras dicen que sus tobillos suenan como sonajas, por lo que siempre saben cuándo ella está en movimiento.

Isabel suele estar en compañía de Patricia. Se caracteriza por tener un piel muy blanca y por vestirse con una camiseta de la tienda deportiva donde trabaja su madre. También es más lenta de movimientos y tiene menos musculatura. Es la que propone hacer los maillots en la tienda deportiva donde trabaja su madre, aprovechando una gran cantidad de tela que la tienda tiene de sobra y no sabe qué hacer con ella.

Carmen es la más bajita de las gimnastas, por lo que usa un pompón blanco para parecer más alta o por lo menos ella lo ve así. Con el tiempo, ella y Olympia logran una cercanía que se convierte en amistad.

Irene es la más seria y tímida de las gimnastas. Es la mejor en el uso del aro, aunque es menos flexible que las demás. A diferencia del resto del grupo junior, sus padres no suelen estar presentes para recogerla o por lo general su padre lo hace algo tarde. Más tarde se revela el porqué de la ausencia de su madre y por qué su padre suele llegar tarde a recoger o no hacerlo.

Iratxe (pronunciado Irache) es la entrenadora del equipo junior de gimnasia rítmica del IVEF. Es una mujer amable con sus gimnastas y estricta cuando debe serlo.

Ortzi es el mejor gimnasta artístico del IVEF. Cuando él y Olympia se conocen, ambos comienzan un pequeña amistad basada en su amor por el deporte y enseñándose pequeños trucos que mejoran las rutinas de ambos. Su entrenador es un búlgaro al que las niñas del equipo junior de rítmica llaman zar por su manera estricta de entrenar.

David es el mejor amigo de la escuela de Olympia. Seguro de sí mismo, a menudo él le cuesta conseguir tiempo para hablar con Olympia debido a las obligaciones de ella con el IVEF, pero eso no le impide inscribirla en un torneo de fútbol escolar, pese a las protestas de ella.

Marta es amiga y vecina de Olympia en el mismo edificio desde que eran pequeñas. Es miembro del equipo del atletismo del colegio de Olympia, siendo la mejor en los 200 lisos. Cuando compara a Olympia con una medusa, esta última compara a Marta con un mariapalito (insecto palo). Al igual que con David, de alguna manera Olympia se la arregla para quedar con Marta, aunque sea por poco tiempo.

Rufino es el conserje del IVEF. Al principio, pareciera un hombre cascarrabias ya que se muestra enfadado con las ordenes de Iratxe y las actitudes de las niñas y tampoco habla mucho. Pero cuando trae algo que las niñas necesitaban mucho, se muestra como alguien amable dentro de su duro cascarón.

Los temas en Punteras negras son la unión y la perseverancia. Olympia y su grupo siempre buscan mantener la unidad entre sí, aunque las circunstancias no las favorezcan, lo cual se nota cuando siguen practicando su rutina de cinco aros a pesar de no poder competir en las nacionales, algo que las ayuda porque esta mejora significativamente. Olympia busca mantener su amistad tanto con David como con Marta.

La perseverancia es otro tema. Olympia siempre busca la manera de practicar su rutina incluso con otros objetos, los cuales arroja para luego poder agarrarlos sin que se le caigan. El grupo junior también busca aprender su rutina de cinco aros sin que haya alguna caída o cualquier tipo de fallo. Además, cada vez que al grupo se le presenta un problema como conseguir nuevos maillots y aros a pesar del bajo presupuesto, las niñas siempre buscan la forma de lograr sus objetivos. Incluso cuando parecía que no podrían viajar a las Islas Canarias a competir, ocurre una extraordinaria sorpresa que muestra la perseverancia de no solo el grupo junior, sino del IVEF.

Para ser una novela dirigida a lectores infantiles y juveniles, Punteras negras es capaz de mantener la atención aunque por momentos las peripecias que las niñas padecen se sienten forzadas o al menos la solución a las mismas. Algunos de las cosas que he escrito sobre los personajes he tenido que arrancarlas a fuerza o del pequeño resumen que hace Cid al principio de la novela porque varios de ellos están poco trabajados; sin embargo, es posible que en los próximos libros de Olympia estos puedan recibir más atención.

Y hablando del resumen, me parece que dar detalles de los personajes antes del inicio de la novela es dar demasiada información de una sola vez (infodumping) de manera prematura. De hecho, esto se ve mucho a lo largo de Punteras negras con varios personajes o detalles. Sin embargo, para esta novela un poco de información es necesario ya que el público general sabe poco sobre gimnasia rítmica. En este sentido no es algo que realmente afecte la lectura.

En general, Punteras negras es una novela que presenta muchos altibajos en cuanto a calidad. ¿Lo recomiendo para la lectura infantil? Sí, sobre todo para aquellos que disfrutan de los deportes, en particular la gimnasia rítmica.

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