LAS TROYANAS


Para continuar con un nuevo Mes de la Mujer, pasamos del Sur de los Estados Unidos a la Antigua Grecia con la Guerra de Troya. La mayoría de los textos sobre la Guerra de Troya que han llegado a nuestros días son contados a través del punto de vista de los hombres, pero nunca de las mujeres. Es la tragedia Las troyanas del dramaturgo griego Eurípides la que propone esto.

Las troyanas es una obra de un solo acto en el que las mujeres troyanas lamentan su destino de esclavas tras la derrota e incendio de su ciudad y el exterminio de los varones de la familia real. Hécuba, Andrómaca, Casandra y Helena lamentan su actual situación. Antes de que aparezcan dichas mujeres, Poseidón y Atenea tienen una conversación en la que ambos deciden hacer que los aqueos tengan un difícil regreso a casa por haber profanado los templos de los dioses.

Hécuba es el personaje que más diálogos tiene y, por ende, la que tiene el punto de vista más amplio de las cinco mujeres. Como viuda de Priamo, se lamenta por la muerte de sus hijos varones y por el destino de ella misma, sus hijas y su nuera. Tiene que asumir que será esclava de Odiseo, el rey de Ítaca y la tarea de enterrar a Astianacte, su nieto, al cual Odiseo mandó a asesinar para evitar que crezca para vengar a su padre.

Andrómaca es la viuda de Héctor y, por lo tanto, nuera de Hécuba. Tiene que sufrir la muerte de su hijo Astianacte, puesto que los aqueos consideran que el hijo de Héctor podría ser un peligro a largo plazo. Esto destroza a Andrómaca, más cuando se entera que ella será esclava de Neoptólemo, el hijo del hombre que asesinó a su esposo, y que quiere tomarla por esposa. Peor aún, a Andrómaca ni siquiera se le permitió enterrar a su hijo junto al difunto Héctor, algo que al final haría Hécuba.

Casandra es una de las hijas de Hécuba. Ya analicé a este personaje en Troilo y Crésida, así que lo haré bajo el punto de vista de Eurípides. En Las troyanas, Casandra es representada como una mujer astuta y determinada que planea usar su destino para vengar a su pueblo y destruir a Agamenón, de quien se convertir en esclava y posible amante a pesar de que él ya tiene una esposa. Como siempre, los demás siguen sin creer en su palabra, viéndola como una loca. Lejos de amilanarse, Casandra predice las tribulaciones de Odiseo, la muerte de su madre antes de partir y la suya propia, junto con la caída de la casa de los Atridas.

Políxena es la otra hija de Hécuba. No aparece en la obra, pero su destino es uno de los más horribles. Debido a su relación con Aquiles, los aqueos deciden sacrificarla en la tumba de Aquiles para aplacar a los dioses.

Helena es la mujer que causa la Guerra de Troya. Siendo dada como esclava a su esposo Menelao, este le anuncia que la matara pero Helena busca convencerlo para que no lo haga. Él le asegura que respetará su vida, al menos en Troya, a lo que Helena le asegura que aún lo ama. Sin embargo, una Hécuba enojada por la desgracia que trajo Helena a Troya y a su casa, le pide a Menelao que no deje que la belleza de Helena lo envuelva ni que ella esté en su mismo barco porque él se deja envolver por ella. Menelao le asegura a Hécuba que no dejara que Helena esté en el mismo barco.

En Las troyanas se exploran temas como la guerra, el sufrimiento femenino en la misma, la pérdida de identidad y la justicia contra la venganza. Como es obvio, la guerra no beneficia a ninguno de los dos lados, ya que solo deja muerte y destrucción. La familia real troyana queda reducida a las mujeres, siendo repartidas a los guerreros aqueos que quedan con vida.

Sin embargo, los mismos aqueos tampoco se encuentran en una buena posición: grandes guerreros como Aquiles han perdido la vida y los que quedan tendrán muchas dificultades al llegar a casa. De esta manera, Eurípides hace crítica a la guerra al mostrar cómo un simple acto de insensatez (robarse la esposa de otro hombre) lleva a diez años de una destructiva guerra.

El sufrimiento de la mujer siempre está presente en toda guerra y en Las troyanas no es la excepción. Las mujeres troyanas tienen que vivir la pérdida de sus seres queridos y de la ciudad, ya que serán desterradas y dadas como esclavas a distintos hombres aqueos; de esta manera, quedando separadas. Esto también hace recordar distintos conflictos armados en los que millones de mujeres perdieron esposos, hijos y demás seres queridos y son víctimas de todo tipo de abusos por parte de los soldados enemigos, incluso perdiendo su hogar y su medio de vida. Trabajos literarios como Madre Coraje y sus hijos y Lo que el viento se llevó son un gran ejemplo de ello, aunque la titular Madre Coraje no tiene ningún problema en negar a un hijo si eso significa seguir con sus negocios.

La pérdida de identidad es otro tema que se trata en la obra. Para Hécuba y su parentela, Troya era una ciudad hermosa, orgullosa y de gran empeño que ahora solo pervive en sus recuerdos porque no solo la ciudad fue arrasada; también fue quemada hasta los cimientos. Al ser la mujer de mayor edad, Hécuba encarna más que nadie esa pérdida de identidad. Ella lamenta la pérdida de su familia y la pérdida de su ciudad.

La venganza es un tema que está más que claro en la obra. Atenea decide vengarse de los griegos junto con Poseidón, a pesar de que ella estuvo del lado de ellos porque ellos no agradecieron la victoria. Casandra se convierte en esclava de Agamenón, pero sabe que si eso ocurre sería el final de Agamenón y de ella de paso. Sin embargo, está consciente de que eso sería una justa venganza por lo que Agamenón hizo contra Ilión. Los griegos ordenan la muerte de Astianacte para que evitar que este crezca y vengue a su padre.

Las troyanas es una historia de muerte, venganza y guerra en la que las mujeres tienen muy poco o nada que ver y sin embargo están entre en las más grandes víctimas de los conflictos armados. Las mismas problemáticas que maneja la obra se pueden extrapolar a la vida real y tristemente si uno se da cuenta, la situación sigue siendo la misma. ¿Es recomendable? Yo diría que sí.

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