MI MADRE


Para empezar un nuevo Mes de la Madre (y aprovechando que me he liberado un poco de las responsabilidades de la universidad), decidí hacer una entrada relacionada, como no, con el Reto Pictoline de lectura. Como se debía leer una historia de no ficción, elegí Mi madre del escritor Yasushi Inoue.

Mi madre está dividido en tres partes: Bajo los cerezos en flor, Claro de luna y El rostro de la nieve. Mientras que Bajo los cerezos en flor y Claro de luna constan de tres y cuatro capítulos, respectivamente, El rostro de la nieve en una narración larga sin pausas, como si fuera un cuento largo. La historia se desarrolla entre 1959, año de su viudedad, y 1974, año de su muerte.

Mi madre relata el lento declive mental de una madre poco antes de la muerte de su esposo a lo largo de los últimos 15 años de su vida. A medida que la señora retrocede, el autor descubre varios hechos ocultos en la juventud y en la madurez de su madre como que estuvo comprometida con un par de primos que murieron siendo jóvenes, uno después del otro. También vemos como el cuidado de su madre impacta tanto en él, como en sus hermanas e incluso los nietos de la señora.

La madre es un personaje bastante particular. Proviene de una familia de médicos y al no tener hermanos varones, se esperaba que alguno de sus primos, Shunma y Takenori, que se criaron junto a ella, se casara con ella. Por desgracia, los dos murieron dentro de un año, por lo que ella finalmente contraería con un médico militar que tomó el apellido de su esposa para que este se mantuviera.

Sin embargo, el matrimonio estuvo lejos de ser feliz ya que se da a entender que su esposo, molesto por haber sido licenciado del ejército, le molestó mucho tener que reincorporarse a la vida civil, por lo que al parecer tendía a ser autoritario hacia su esposa. Si bien ella nunca manifestó su malestar hacia él mientras su esposo estuvo con vida, una vez viuda ella se olvida de él, como si nunca hubiera existido, algo que sus hijos consideran que ella hizo deliberadamente y que solo pudo mostrarlo ya en su demencia.

Luego de su viudez y durante sus últimos 15 años de vida, ella también se muestra esquiva y a menudo hostil con sus hijos. De a poco ellos entienden que su madre también los tachó al igual que lo hizo con el padre de ellos. Solo reconoce a la joven que la cuida y a una de sus nietas, pero solo porque esta decidió comportarse como una mujer de la edad de su abuela.

Mi madre es la crónica de un hombre y el viaje de su madre durante sus últimos años consumidos por la demencia. Muestra cómo cuidar a un padre o a una madre no solo es desafiante para el adulto mayor sino también para los cuidadores. A menudo el cuidado de la señora pasaba entre sus dos hijas porque ella no confiaba en sus nueras, las cuales no le caían para nada bien. Por supuesto, las dos hijas consideraban el cuidado de su madre como complejo, al igual que una de sus nietas.

Solo una vez la madre fue cuidada por el autor y fue cuando una de sus hijas tuvo que cuidar a su esposo, que estaba convaleciente por una cirugía. Fue mientras tenía a su madre a su cargo cuando entendió el porqué de las actitudes hostiles de su madre hacia ellos, sus hijos, y por qué dejó de mencionar a su difunto esposo tras la muerte de este. Allí entendió que su madre estaba decepcionada de su matrimonio y de las decisiones que cada uno de sus hijos tomó cómo, por ejemplo, que él no siguiera la tradición médica familiar para convertirse en periodista o que se casara con una mujer que no era del agrado de su madre.

Cuando la señora fallece, todos sus hijos la evocan como una mujer que soportó mucho al lado de su esposo, así como las decisiones de todos sus hijos, pero que a pesar de su mente deteriorada vivió más tranquila durante sus últimos 15 años de vida que durante el resto de su vida.

Mi madre es una historia que refleja lo que sentimos por nuestros padres una vez estos han alcanzado una edad y un momento en el que ya no se pueden hacer cargo de sí mismos y necesitan cuidado. Muestra que, a pesar de las dificultades, siempre hay algo de paz y tranquilidad cuando menos que se lo espere cuando se tiene la oportunidad de convivir con ellos. Es una crónica que recomiendo a aquellos que cuidan de sus padres ya mayores.

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