EL TREN NOCTURNO DE CARNE
Advertencia: ciertos pasajes estarán censurados para no revelar
partes de la trama del cuento.
Para continuar con el Mes de Halloween, pasamos de Francia a la ciudad de Nueva York, una ciudad que deslumbra con su solo nombre pero que tiene dos caras Una ciudad en la que dos hombres cruzan sus caminos, tal como lo refleja el cuento El tren nocturno de carne del escritor de terror británico Clive Barker, del cual tuve la oportunidad de reseñar su novela El corazón condenado, la base para la franquicia de Hellraiser.
El tren nocturno de carne, también conocido El tren de
carne de medianoche, hace parte de una serie de seis antologías conocidas
como Libros de sangre. El cuento está
en el primer volumen y es el segundo cuento. Fue adaptado al cine en 2008.
Leon Kauffman es un judío atlanteño que vive en Nueva York desde
hace unos tres meses. Siempre había querido vivir allí, pero tras tres meses se
da cuenta de que nunca fue la ciudad hermosa y ordenada que había idealizado
desde su juventud. Al mismo tiempo, ocurre una serie de asesinatos que tienen
desconcertada a la policía y a la vez inquieta a Kauffman, pues teme
encontrarse con el llamado Carnicero del Metro, ya que los crímenes ocurren en
el tren y él lo toma con frecuencia. Sin embargo, una noche descubrirá mucho
más de lo que hubiera querido saber.
Mahogany es un hombre de poco más de cincuenta años. Tiene como
misión alimentar a los Padres de la Ciudad, pero su trabajo es un poco inusual.
De hecho, al principio de la lectura y antes de cruzar su camino con Kauffman
ya sabemos su verdadera identidad: es el Carnicero
del Metro, pero no la razón de por qué hace lo que hace. Es después de
que él y Kauffman se confrontan entre sí que el lector se entera de la
respuesta.
Los Padres de la Ciudad son unas criaturas que han sido las
encargadas de manejar los hilos de la ciudad de Nueva York desde su fundación.
Se alimentan de carne humana, pero al ser unas figuras ocultas que solo salen
de noche y en el tren no pueden hacerlo por cuenta propia. En su lugar,
designan a alguien para que asesine personas de las que después ellos pueden
alimentarse. Cuando Kauffman los descubre y se entera tanto de su poder como su
medio de vida, sabe que no podrá escapar de la misión que
estos le acaban de asignar.
El cuento nos presenta algo muy común en las personas: la
idealización. En este caso, Leon había idealizado a la Ciudad de Nueva York al
llamarla el Palacio de los Placeres solo para chocarse con la realidad ya que tiene
los mismos problemas de cualquier megalópolis: inseguridad, desigualdad
socioeconómica, alto costo de vida, etc.
Como cualquier trabajo de Clive Barker, la historia toma un giro
final inesperado relacionado con el personaje principal, de una manera que ya
había analizado en El corazón condenado.
El protagonista termina tomando un rol que significa ser el guardián de un rol
específico. En el caso de Leon, ahora es el encargado
de seguir matando gente en el tren para alimentar a los Padres de la Ciudad.
El tren nocturno de carne es un relato que ameritar leer al menos dos veces e incluso una
tercera vez, pues posee bastantes detalles que si se ignoran dificultan mucho
su comprensión posterior. A pesar de su relativa dificultad, es una historia
provechosa que recomiendo leer a los fanáticos del trabajo de Clive Barker o
quienes buscan una historia de terror urbana.
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