EL GRAN PEZ
Para continuar con el Mes del Padre, pasamos de Gran Bretaña a Estados Unidos, en concreto a Alabama. De un padre que no desea que su hija tenga su propio camino a un hijo que repasa las historias que su padre le ha contado a lo largo del tiempo. Es el argumento de El gran pez de Daniel Wallace.
El gran pez: una novela de dimensiones míticas es una novela que se divide en tres partes. La primera parte tiene
11 capítulos, la segunda 16 y la tercera y última, 4, lo cual da un total de 31
capítulos. Sin embargo, la novela es más conocida por su adaptación fílmica de
2002 dirigida por Tim Burton.
El protagonista de la novela es Edward Bloom. Edward es un hombre
que se dedica a las importaciones y a las exportaciones, pero no es alguien
convencional. Es un hombre con una gran imaginación y que se dedica a contar
historias que le han ocurrido a lo largo de su vida. En El gran pez,
aprendemos sobre el día de su nacimiento, su niñez, cuando fue a la universidad
en donde conoció a su futura esposa, etc.
A lo largo de la novela, Wallace nos describe las historias que le
ocurrieron a Edward pero no estas no son narradas por él sino por otra persona.
Y esa persona es su hijo William. William ve a su padre como una figura que
solía ver de vez en cuando debido a sus frecuentes viajes pero al mismo tiempo
siente por él una enorme fascinación a causa de las historias que suele contar.
Lo único que pone un poco dubitativo a William es saber si las mismas son
reales.
Para William, su padre es una figura que, si bien era ausente la
mayor parte del tiempo, era un hombre generoso, cariñoso y protector con él. A
menudo le contaba sus historias, con William poniendo especial atención y
llegando a apreciarlas con el tiempo. Al final, William concluye que su padre
ha transformado vidas a lo largo de la suya, incluyendo la de él, puesto que
para él es y siempre será su padre.
Entre los temas que trata El
gran pez vemos la lucha entre la ficción y la realidad. Durante la novela,
Edward le contaba a su hijo varias historias que denotaban su personalidad imaginativa.
Las historias le dan también un toque surrealista a una narración sencilla y
permiten que el lector pueda imaginarse lo que ocurre.
Otro tema es la relación entre padre e hijo. En la novela vemos
como Edward no se muestra como una figura permanente para William, sino más
ausente. A pesar de que logró darle comodidades a su familia, William siempre
sintió que necesitaba la compañía de su padre, como cualquier niño o
adolescente que desea estar con su padre, y no simplemente escuchar sus
historias. Sin embargo, cuando su padre está por morir, William siente el deseo
de entender mejor a su padre para poder reconciliarse con él antes que
fallezca.
Este es un ejemplo en el que la película se siente mejor que la novela. La adaptación de 2002 tiene un toque mucho más surrealista que la novela y el ritmo se siente más un poco más llamativo mientras que el de la novela tiende a ser más pausado. Además, en la novela los saltos a las historias de Edward hacen que la novela parezca más confusa de lo que debería ser, por lo que de las tres partes la tercera, que es la más corta, es la que está mejor escrita. No sé si deba recomendarla.
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