TANGO SATÁNICO


Esta semana analizaré la novela Tango satánico del escritor húngaro y Premio Nobel de Literatura 2025, Lászlo Krasznahorkai, la cual fue su primera novela y fue publicada en 1985.

A lo largo de dos partes y doce capítulos, Tango satánico nos presenta a un grupo de habitantes de una comunidad rural que buscan refugio de la lluvia y del posterior deslizamiento que esta última causa. Al refugiarse casi todos en la fonda local, los secretos de varios de ellos salen a relucir. La historia se desarrolla en un poblado húngaro que de poblado no tiene mucho ya que está casi completamente abandonado, todo producto de una colectivización agraria que no salió bien. No está clara la ubicación exacta pero las pistas de la novela indican que el pueblo se encuentra en el condado de Békes, entre los distritos de Békéscsaba y Gyula, el lugar natal de Krasznahorkai. Tampoco es clara la época en la que se desarrolla, pero el hecho de que hablen de húngaros presos en la Unión Soviética y de la colectivización agrícola sugiere que transcurre a finales de la década de 1970 o a principios de los 1980.

Cada uno de los doce capítulos, además de tener un título y a veces un subtítulo, se maneja desde el punto de vista de un personaje, algo similar a la saga Canción de hielo y fuego, por lo que a continuación dejo una tabla para que sepan cuál es el punto de vista de acuerdo al capítulo. Notarán que los capítulos de cada parte están en orden ascendente y descendente, respectivamente.

CAPÍTULOS DE LA PRIMERA PARTE

PUNTO DE VISTA DE PERSONAJE

CAPÍTULOS DE LA SEGUNDA PARTE

PUNTO DE VISTA DE PERSONAJE

I La noticia de que llegan

Futaki y la señora Schmidt

VI Irimiás pronuncia un discurso

Irimiás

II Resucitamos

Irimiás

V La perspectiva, vista de frente

La señora Halics, János, Futaki, Kráner, Halics, el director

III Saber algo

El doctor

IV ¿Ascensión? ¿Alucinación?

Irimiás; Petrina; Sándor, llamado aquí El Niño

IV La labor de las arañas I: El ocho acostado, signo del infinito

János, Halics y la señora Schmidt

III La perspectiva, vista de atrás

La señora Schmidt, Kráner, Schmidt, Irimiás

V Esto se descose

Estike

II Solo preocupaciones, solo trabajo…

Dos agentes de la policía secreta

VI La labor de las arañas II: Las tetas del diablo, tango satánico

János, la señora Schmidt, el director, Halics y Kerekes

I El círculo se cierra

El doctor

 

Lo que distingue a los personajes es que todos son sorprendidos por la lluvia y deben hacer frente a ella. Como dije antes, salvo Irimiás y Petrina, todos los personajes en una fracasada granja colectiva, la cual ha sido abandonado por casi todos. Los que se han quedado son aquellos que no tienen a dónde ir o no pueden vender sus terrenos.

Futaki es el primer personaje en aparecer y el que tiene el enfoque en el primer capítulo de la primera parte. Trabaja en la granja de los Schmidt desde hace siete años y durante ese tiempo se ha convertido en amante de la señora Schmidt. Se distingue por su cojera al andar, la cual no es un problema a la hora de dirigir el ganado, pero debido a la cual debe usar bastón para caminar.

La señora Schmidt es la esposa del granjero Schmidt. Se la pasa engañando a su esposo, siendo su actual amante Futaki, algo que ella ve como un escape de su aburrida vida. Si bien la señora Schmidt «conocía “todas las mugrientas camas de los alrededores”» (Krasznahorkai, p. 105), para ella el único hombre que la ha llevado a alturas que nunca más ha tenido en sus demás amoríos es Irimiás, tanto en el lecho como en la vida misma. Fuera de sus amoríos, su otra debilidad es el baile. La policía secreta lo resume en «Peligroso, pero utilizable. Intelectualmente superior a los demás» (Krasznahorkai, p. 254).

Irimiás y József Petrina (Petrina József en húngaro)1 son dos lugareños de la aldea que se dedican a la estafa. Es Irimiás el que tiene el punto de vista del personaje en el segundo capítulo de la primera parte y el sexto de la segunda parte. Irimiás se distingue por su gran estatura en contraste con Petrina que es más bajo y tiene unas orejas grandes que son descritas como de soplillo. Irimiás es veterano de guerra y estuvo como prisionero de guerra en la Unión Soviética junto a Kelemen.

Debido a sus continuas estafas y a que están fichados por la policía, un policía les ofrece un trato: que vayan a la explotación a cambio de que no seguirán persiguiéndolos. Al principio, Irimiás no quiere aceptar porque se hizo el muerto y no quieren que sepan que está vivo. Pero ante la inflexibilidad del policía, él y Petrina no tienen más opción que aceptar y cometer lo que podría ser su última estafa o buscarles trabajo a los pocos habitantes de la explotación, por lo que deciden hacerse pasar por resucitados. A ambos les gusta beber ron con licor de pera.

El doctor, el personaje que tiene el punto de vista en el tercer capítulo de la primera parte, llegó al poblado con la explotación a atender a los trabajadores pero con el cierre de esta y la falta de actividad de la aldea, así como la suspensión de su licencia, hacen que se la pase en el puesto de observación de su vivienda (que le da una gran visión del poblado) fumando, bebiendo, escribiendo en su diario y leyendo para mantener la mente ocupada y no perder facultades. Su único deseo es abandonar el poblado, algo que no podría hacer con los demás habitantes porque es internado en el hospital por una crisis cardiaca.

Durante la lluvia y luego de descubrir que la señora Kráner no le hará más recados por el resto del año, sale para ver si encuentra a alguien que le pueda vender licor. Sin embargo, se siente enfermo y cuando Estike trata de jugar con él, la rechaza. Luego de que Estike se aleja, se sienta en un árbol, pensando que se va a morir de un posible ataque cardiaco, hasta que el revisor Kelemen lo ve y lo monta en su carro. Más tarde, el lector se entera de que estuvo internado en un hospital y que le recomendaron disminuir el consumo de alcohol.

Cuando regresa al pueblo, siendo el único habitante fuera de Kerekes y de la familia Horgos, pronto el doctor escucha las mismas campanadas que había escuchado Futaki. Luego de encontrar la fuente de estas, se da cuenta de que debe irse del pueblo lo antes posible.

El fondista obtuvo dicho negocio gracias a que se la compró a un suabo2 durante los años en que estuvo la explotación. Con el cierre de esta, el fondista tiene que ver como su negocio decae, por lo que lo único que puede hacer es dedicar al comercio de bebidas y ver cómo los habitantes se aprovechan de él para beber gratis, algo que lo enoja ya que nunca se ha considerado un hombre generoso. Sin embargo, eso no le impide suspirar con la señora Schmidt, a la cual desea. Para su desgracia, se hace claro que nunca tendrá éxito con ella y él nunca lo entenderá. La señora Schmidt lo llama por su nombre: János, la variante húngara de Juan. Es el único al que no le agrada Irimiás y, por lo tanto, no se va con el resto de los habitantes de la explotación. Sin embargo, eso no le impide pensar en vender la fonda y marcharse a otro lugar.

Halics es el esposo de la señora Halics. Como todos los habitantes del pueblo, desea a la señora Schmidt, por encima de su propia esposa, a la que demasiado mojigata. Sin embargo, está consciente de que nunca logrará nada con la señora Schmidt. Parece ser algo más joven que los Kráner, pero no mucho. En un momento dado, la señora Kráner menciona su nombre: Lajos, la forma húngara de Luis. De acuerdo con la policía secreta, es un «alcohólico viejo y bajito» (Krasznahorkai, p. 251).

La señora Halics es la esposa de Halics. Se caracteriza por ser una fanática religiosa al punto de que todo le parece pecaminoso, incluyendo el tango y según la policía secreta también es una chismosa.

Estike Horgos (Horgos Estike en húngaro), la menor de cuatro hermanos, es la protagonista del quinto capítulo de la primera parte. A pesar de todos la llaman Estike, el hipocorístico de su verdadero nombre es Erzsi3, por lo que nunca se explica por qué la llaman Estike. Tiene diez años y el cabello rubio pajizo. Todos en el pueblo la consideran como tonta, pero que en realidad una gran capacidad para la observación y cierta capacidad de entendimiento, a pesar de no ser muy buena en algunas labores domésticas. Desde la muerte de su padre unos dos o tres años antes, dejó la escuela especial y no volvió a tener educación formal, pues su madre lo consideraba una pérdida de dinero y tiempo.

Al principio, Estike cree que su hermano Sanyi y el doctor de la explotación son los únicos seres que la quieren. Sin embargo y durante la lluvia, se da cuenta de que su hermano la engañó y el doctor de la explotación la rechaza, algo que la llena de tristeza. Sin embargo, el caminar bajo la lluvia con el cadáver de su gato la llena de cierta paz pues ahora sabe lo que tiene que hacer.

Schmidt es el granjero jefe de Futaki y el esposo de la señora Schmidt. Es descrito por el doctor como «hombre regordete y de andar vacilante» (Krasznahorkai, p. 63). A pesar de su posición, pareciera más amigo de Futaki que su jefe. El cierre de la planta de explotación ha afectado las ganancias de Schmidt al punto de que él planea cerrar su granja y mudarse a otro lugar, algo no muy sencillo pues tendrá que vender su granja a pérdida. Por eso, le pide o intenta pedirle dinero prestado a Futaki, a pesar de que este es su empleado. A pesar de su falta de dinero, no tiene problema en darle dinero a Irimiás.

Kráner es el granjero vecino de Schmidt. Al igual que todos, está cansado de la desidia en la que se encuentra la explotación, por lo que se siente seducido a abandonar su hogar por Irimiás. Desea a la señora Schmidt pero se da cuenta de que no logrará nada de ella. En el capítulo cinco de la segunda parte, su esposa lo llama por su nombre: Jóska, hipocorístico de József. Algo así como Chepe o Pepe. Tiene cierta habilidad con la madera pues se encarga de hacer un ataúd para un personaje que acaba necesitándolo.

La señora Kráner es la esposa de Kráner y el ama de llaves del doctor Kráner. A diferencia de la adúltera señora Schmidt y de la fanática religiosa Kalics, la señora Kráner es una mujer consecuente con su palabra y se preocupa por los demás de manera equilibrada, aunque esto no evita que el doctor la considere una «pícara de siete suelas» (Krasznahorkai, p. 257). En un momento dado, Kralics la llama de manera familiar Rozika, por lo que su nombre sería Rozalia o Roza. Aunque se sintió atraída por el plan de Irimiás de abandonar la explotación, no puede evitar lamentarse por perder su hogar por un incendio.

Kerekes es otro de los granjeros que se quedó en la fallida explotación. Bebe mucho, pero no soporta muy bien el alcohol, al grado de quedarse dormido. Es un bandoneonista brillante pese a su falta de visión.

Los Horgos, la familia de Estike, conste en ella, su madre y sus tres hermanos, un hermano y dos hermanas, siendo son los dueños del molino local. Es un claro ejemplo de familia disfuncional. Por ejemplo, la madre es una alcohólica que no se ocupa de sus hijos, por lo que no sorprende que sus hijos estén descuidados y se hayan perdido en los caminos de la vida, por así decirlo. Por esto, el director de la escuela se refiere a ella como bruja. Sus dos hijas mayores, Juli y Mari, de 20 y 19 años respectivamente, se dedican a la prostitución. De hecho, Mari tiene un amorío con Halics para pagarle una deuda.

El único hijo varón de los Horgos, Sándor «Sanyi» o «El Niño», a pesar de tener solo 12 años, se dedica a robar junto con un compañero, a fumar, a pensar en sexo y en querer tener relaciones con la señora Schmidt porque le gusta el tamaño de sus senos. No sorprende que el fondista considera que «la tierra no había conocido muchacho más depravado» (Krasznahorkai, p. 93). Decide ayudar a Irimiás y a Petrina en su última faena.

Kelemen es el revisor del pueblo y el que rescata al doctor cuando este se cae por sentirse enfermo, siendo esta su primera aparición. Luego reaparece en el capítulo siguiente pidiéndole al fondista algo de beber para calentarse. Pronto el lector se entera de que él e Irimiás antes fueron amigos, coincidiendo en un campo de prisioneros en Rusia, en concreto en Novisibirsk.

Páyer es el director de la escuela local, la cual ya no funciona ante la falta de niños. Es descrito «como un hombre calvo, alto y delgado (“pero musculoso…”) y de cabeza minúscula en relación con su cuerpo» (Krasznahorkai, p. 138). Siempre buscó brindarle educación a Estike, a la que menciona por el hipocorístico de su auténtico nombre, solo para estrellarse contra la realidad de que a la madre de la niña no le interesaba la educación de su hija. Al igual que todos los hombres del pueblo, anhela a la señora Schmidt pero sabe que no tiene oportunidad con ella. La policía secreta resume su manera de ser en « […] que el hombre está deteriorado físicamente y carece de talento… […] Cobarde. Tiende a emocionarse. Sexualmente inmaduro» (Krasznahorkai, p. 253).

No sé si habrán notado que, fuera de Estike, casi todos los personajes principales son de mediana edad o adultos mayores. Eso es porque los jóvenes que vivían y trabajaban en la explotación se fueron cuando esta fue cerrada y los pocos que quedan se dedican a actividades cuestionables o mueren a temprana edad, lo cual en muchos lugares abandonados, ya sean rurales o urbanos, es una triste realidad.

Algo que distingue a Tango satánico y que he visto en unas cuantas novelas, es que los capítulos están escritos sin guion o pausas; todo es un solo párrafo, lo cual puede hacer la lectura densa y con un alto grado de dificultad. Este estilo, los múltiples narradores y las tramas retorcidas son típicas de las novelas posmodernas, en las que encaja Tango satánico.

[…] déjenme formularles la pregunta: ¿no somos todos culpables? ¿No sería más decente que, en vez de buscar excusas baratas, confesáramos ser, en efecto, los responsables? (Krasznahorkai, p. 162)

 

Bajo este estilo, Krasznahorkai nos presenta doce capítulos relacionados entre sí aunque las tramas no sean retomadas de inmediato. Hay que tomar por ejemplo lo que ocurre a Estike, algo de lo que los habitantes se enteran dos capítulos después y cómo Irimiás usa esto para culpabilizar a los habitantes por su desidia hacia la niña, por lo que ofrece dejar la explotación para expiar su culpa, pero el lector solo se entera de esto en el siguiente capítulo.

Las dos partes representan un tono diferente. La primera parte nos muestran a unos pocos habitantes de la explotación, los cuales saben que no volverán a tener empleo pero al mismo tiempo no son capaces de dejar el lugar al no poder venderlo o por miedo que dejar enseres a merced de ladrones. La segunda parte presenta a Irimiás como un mesías luego de haber resucitado y les propone dejar sus enseres siempre que lo sigan. Es decir, la primera parte representa la desesperanza, la desidia, el pesimismo y la muerte mientras que la segunda parte simboliza esperanza, la cual podría ser engañosa viniendo de Irimiás, por supuesto. Al mismo tiempo, Krasznahorkai hace una burla y una crítica tanto al cristianismo como al fanatismo religioso de la gente.

Un ejemplo de ello viene de parte de la señora Halics. Ella es una mujer muy apegada a la religión y para ella cualquier cosa puede ser potencialmente diabólica, incluido el baile. Cuando todos se ponen a bailar en la fonda, ella se pone a pensar que están siendo guiados por Satanás al estar bailando una danza como el tango. Y no es una broma: hay grupos religiosos que consideran que el baile está en contra de sus creencias.

A pesar de que es una novela pesimista, el capítulo (cinco de la segunda parte) donde los granjeros destruyen los pocos enseres que tienen para evitar que otros se queden con ellos es uno de los pasajes más impactantes e hilarantes ya que genera uno de los escasos momentos divertidos en la novela.

De acuerdo con algunos expertos, Tango satánico recuerda a la novela El castillo de Franz Kafka. ¿Por qué? Porque tiene a un poblado desolado, sin ningún tipo de esperanza y allí llega un hombre dispuesto a realizar una labor allí. Sin embargo, tendría que leer El castillo para encontrar el parecido entre ambas.

En general, Tango satánico es una novela compleja que trata temas como la desesperanza, la muerte y la farsa. Aunque es una novela que no pensé que disfrutaría, su estilo de escritura hace que la lectura sea compleja y con un alto nivel de dificultad. Debido a esto, tuve que leer la novela dos veces para poder comprenderla. Sin embargo, si logran meterse en su lectura encontrarán una historia sobre las esperanzas fallidas y una crítica religiosa. Definitivamente la recomiendo.

 

BIBLIOGRAFÍA

Krasznahorkai, L. Tango satánico.

 

NOTAS

1 En la onomástica húngara, se usa el orden de nombres oriental, es decir, primero el apellido y luego el nombre de pila.

2 Grupo etnográfico alemán originario de la región de Suabia, dividida en los estados alemanes de Baden-Württenberg y Baviera. Poseen un dialecto propio, el suabo. Durante varios siglos, los suabos emigraban a lugares donde les ofrecían empleo y tierras, por lo que llegaron a lugares como Países Bajos, Hungría, Serbia, Rumania, Croacia, Rusia, la región histórica de Besarabia y Kazajistán. Luego de la Segunda Guerra Mundial, la gran mayoría de los suabos fueron expulsados de Hungría, Rumania y la antigua Yugoslavia como parte de la limpieza étnica contra los alemanes étnicos. Actualmente y además de Europa, existen minorías suabas en Brasil, Canadá y Estados Unidos.

3 Su nombre, sin discusión, es Erzsébet, forma húngara de Isabel.

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