COMPARACIÓN ENTRE DOS VERSIONES DE EL RETRATO DE DORIAN GRAY
Esta semana, haré una entrada que pensaba hacer con El forastero misterioso pero al final decidí no hacer, que era un análisis comparado. La novela elegida es la única novela que Oscar Wilde escribió: El retrato de Dorian Gray, para lo cual decidí analizar la versión sin censura, que salió por primera vez en 2011, y la versión que todos conocemos, la cual Wilde tuvo que editar para evitar problemas con las rígidas leyes anti homosexualidad de la época. Algo que no sirvió de mucho dado el resultado del juicio Regina v. Wilde.
En lo que respecta a estructura, la versión sin censura tiene 13
capítulos y la versión que todos conocemos tiene 20. Aunque la versión sin
censura es más corta, eso no significa que sea menos compleja que la versión
censurada. Mientras que la versión censurada el tiempo abarca 18 años, en la
sin censura son solo 12 años.
A diferencia de la versión censurada, en donde hay un capítulo
dedicado a los orígenes de Dorian, la mención de la familia de Dorian es casi
inexistente, siendo las únicas menciones son su madre, la cual aún vive (algo
que no ocurre en la versión censurada), y es amiga de Lady Brandon, y su tío, un noble ya fallecido. Sin embargo, la
madre de Dorian nunca aparece. Su fecha de nacimiento también cambia: mientras
que la versión censurada dice que es el 10 de noviembre, en la versión sin
censura es el 8 de noviembre.
A diferencia de Dorian, en la versión sin censura Basil Hallward cuenta
un poco de sí mismo: su padre quería que fuera militar, pero Basil insistió en
ir a Oxford a estudiar Derecho hasta que decidió dejar los estudios para
convertirse en pintor (Wilde, p. 19). Esto no aparece en la versión censurada,
solo se menciona que él y Lord Henry se conocieron en Oxford, pero no está
claro si Basil terminó sus estudios o los abandonó.
Por supuesto, la atracción de Basil hacia Dorian es mucho más
explícita. Basil narra que ha retratado a Dorian Gray representando a distintos
personajes como Antínoo, Adonis y Paris y de hecho compara a Dorian Gray con
Antínoo (Wilde, p. 23). Para los que no están familiarizados con estos
personajes, dos de ellos son figuras LGBT+. No diré cuáles, así que los invito
a investigar para saber quiénes son.
Además, en el capítulo I, después de confesarle a Lord Henry que tiene un placer en decirle
a Dorian cosas de las que después se arrepiente, en la versión sin censura Basil
dice «Me entrego» (I give myself away en
el original) y luego el diálogo sigue como en la versión censurada (Wilde, p.
25). Ese Me entrego es básicamente una confesión de amor de Basil hacia Dorian,
algo mucho menos explícito en la versión censurada. Algo que deja más claro el
amor de Basil hacia Dorian cuando se reúnen luego de la muerte de Sybil. Basil
le pide a Dorian que se siente al sol y él a la sombra porque «nuestras vidas
son exactamente así» (Wilde, p. 114). Es en este capítulo (el VII de la versión
sin censura, el IX de la versión censurada) en el que Basil le confiesa a
Dorian sus sentimientos. En la versión sin censura, Basil es mucho más claro en
sus intenciones:
Es muy cierto que te he adorado con un
sentimiento mucho más romántico de lo que un hombre debería ofrecer a un amigo.
Por alguna razón, yo nunca había amado a una mujer. Supongo que nunca tuve
tiempo. Quizá, como dice Harry, una grande
passion verdadera es el privilegio de los que no tienen nada que hacer, y
ésa es la costumbre de las clases ociosas de un país (Wilde, p. 114).
Antes de que Basil se despida de Dorian, en la versión sin censura
le dice que es la única persona a la que realmente ha querido (Wilde, p. 116),
en vez de que ha sido la única persona que ha influido en su arte como ocurre
en la versión censurada (Wilde, p. 148). Esto se nota pues cuando Dorian le
muestra la pintura a Basil con el rostro abominable, en la versión sin censura
le pregunta a Basil si puede ver su romance en el retrato mientras que en la versión
censurada es su ideal lo que le pregunta si puede ver.
En la versión sin censura, antes de que Lord Henry vaya a conocer a
Dorian Gray y de que Basil le pida que no influya en él porque sabe que eso
sería malo para Dorian, Basil le dice a Lord
Henry que no « [l]e arrebate[s] a la única [persona] que [l]e hace la vida
absolutamente maravillosa […] y que proporciona a [su] arte cuanta maravilla y
encanto posee» (Wilde, p. 28) en lugar de decirle que no le quite a la única
persona que le da encanto a su arte (Wilde, p. 22), que es lo que dice en la versión
censurada. Esto demuestra que en la versión sin censura está más claro que, a los
ojos de Basil, Dorian es una criatura llena de pureza, digna de su arte y de su
amor, que sería destruida si Lord Henry
se volviese cercano a él, dado su hedonismo y cinismo, como eventualmente
ocurre.
En el capítulo III de la versión sin censura Lord Henry le pregunta a Dorian si Basil le ha hecho saber si está
viviendo una pasión o un romance. Dorian dice que no y que le gustaría
preguntarle (Wilde, p. 62). Con esto, queda claro que Lord Henry sospecha de la orientación sexual de Basil. Y hablando
de Lord Henry Wotton, él es un
personaje que permanece sin cambios en la versión sin censura, igual de cínico
y corruptor.
Sybil Vane también aparece pero su importancia está más reducida al
punto de que no tiene un día bajo los reflectores como sí
lo tiene en el capítulo V de la versión censurada, por lo que su madre y su
hermano no aparecen, aunque su madre sí es mencionada. Por lo tanto, los
capítulos del XV al XVIII, donde su hermano quiere vengarse de Dorian no
existen en la versión sin censura, ya que Sybil en esta versión es hija única. Además
ella no llama a Dorian Príncipe Encantador o Príncipe Azul (Charming Prince en el original), al
menos no con tanta frecuencia, aunque en una ocasión lo llama Príncipe.
Si uno se fija bien en algunos de los personajes shakespearianos
que interpretaba Sybil (Rosalinda de Como
gustéis e Imogen de Cimbelino),
son personajes que juegan con el género al disfrazarse de hombres, algo que
demuestra una analogía de género por parte de Wilde. Sin embargo, su
interpretación de Julieta representa su feminidad, su fragilidad como persona y
algo premonitorio, más teniendo en cuenta el destino trágico de Julieta. Una
vez más, esto es algo con lo que Wilde decidió usar de analogía.
Entre los pasajes de la versión sin censura que no pasaron hacia la
original se encuentra buena parte del capítulo IX. Por ejemplo, cuando Dorian
se entera de la historia de la perla, se omite el pasaje en el que se dice que
Julio César le regaló la perla a Servilia, la madre de Marco Junio Bruto
(Wilde, p. 143). Sí, ese Bruto. Un pasaje cambiado es el de las servilletas usadas para exhibir
comidas en las fiestas (Wilde, p. 144). En la versión sin censura el dueño
original era el emperador Heliogábalo, pero en versión censurada lo cambian al
sacerdote del Sol. Considerando lo que se decía de Heliogábalo, no me
sorprende que Wilde se viera obligado a cambiar el pasaje.
Otro pasaje que fue quitado de la versión sin censura es uno que
viene después que las mujeres comenzaron a rehuirlo después de algunos años
debido a su falta de envejecimiento y a su corrupción moral.
Se decía que incluso las pecaminosas criaturas
que rondan las calles de noche lo maldecían a su paso, viendo en él una
corrupción aún mayor que la suya, y conociendo demasiado bien los horrores de
su vida real (Wilde, p. 148).
Es evidente de qué pecaminosas criaturas habla Wilde y esto
demuestra la sórdida vida que llevaba Dorian Gray, razón por la cual quizá su
editor le pidió que quitase ese pasaje.
Otros pasajes omitidos son aquellos en los que se mencionan
personajes históricos vestidos de verde o este color es predominante. Lo que
ocurre es que durante la época victoriana el color verde era asociado a la
homosexualidad y este significado fue popularizado por el propio Wilde, que
solía un clavel verde en su solapa. No es sorprendente que Wilde tuviera
eliminar esos pasajes, aunque al hacerlo deja la bisexualidad de Dorian más
ambigua.
Uno de los temas que trata El
retrato de Dorian Gray es una crítica a la moral victoriana y la corrupción
de la misma. La novela empieza con un Dorian Gray inocente, que no tiene ningún
problema en posar para Basil Hallward. Y su vida hubiera sido tranquila de no
haber conocido a Lord Henry Wotton,
cuya influencia convierten a Dorian en un ser libertino y mucho más corrupto moralmente
que el propio Wotton, al punto de destruir a distintos jóvenes, causar
divorcios y ser rechazados por distintos círculos sociales, algo que Basil
señala.
Dicen que corrompes a todo aquél con quien
intimas y que basta con que entres en una casa para que alguna clase de oprobio
entre en ella tras de ti (Wilde, p. 160).
De hecho, el retrato que Basil pintó de Dorian refleja la
corrupción de su alma. Al desear que el cuadro envejeciera mientras él
permaneciera joven también transmitió el reflejo de su alma. A medida que
Dorian se va corrompiendo, su retrato envejece y se desfigura. Como Dorian es
el único que tiene acceso al cuadro, también es el único que puede ver hasta
dónde llega la maldad de su espíritu, aunque todos le temen por su reputación y
su falta de envejecimiento. Desde entonces, sigue una vida desenfrenada que le
permite mantener un aspecto bello y juvenil pero con el cuadro representando su
corrupción moral y la podredumbre de su alma. Nada de eso le importa porque
sabe que su apariencia siempre le servirá para lograr sus propósitos.
Para la clase alta londinense, Dorian Gray no es más un ser humano
abominable, capaz de arruinar la vida de hombres y mujeres (recuerden que en la
novela hay indicios de que él es bisexual), siempre con Lord Henry como mentor. Y a pesar de que a este último la amistad
con Dorian le costó posiblemente su matrimonio y la reputación de su hermana, a
Lord Henry no le importa en lo más
mínimo. No sorprende dada su visión de la mujer, ya que las considera poco
inteligentes.
Otro tema que trata es la obsesión con la juventud y la belleza. Cuando
Dorian conoce a Lord Henry Wotton,
este le recalca lo mucho que admira su belleza y su juventud, pero que las dos
tarde o temprano se irían, por lo que debía aprovecharlas. Esto detona la
obsesión que Dorian tendría con mantener su juventud y su belleza al punto de
desear que el cuadro envejeciera y él no, algo que en efecto ocurre. Su falta
de envejecimiento es tan legendaria que Lord
Henry le pregunta cómo hace para verse joven a diferencia de él. Dorian le
responde que si le dijera la verdad, ya no querría ser su amigo (Wilde, p.
195). Para entonces, Dorian está harto de su vida y ya no soporta el aspecto
juvenil y bello y quiere empezar una nueva vida, algo que cree que logrará si
destruye el teatro.
A medida que me sumergía en la lectura de esta novela, me daba
cuenta de que la crítica social que hace, la obsesión con la belleza y la
juventud y la influencia del entorno en nuestras vidas siguen siendo relevantes
hoy en día. Al leer esta novela, me recuerda un poco la presión que las mujeres
podemos sentir para vernos de cierta forma a través de la publicidad o de su
entorno íntimo, algo que lleva a muchas de ellas a hacer cirugías estéticas,
esto al creer que conservaran su belleza y mantendrán un aspecto juvenil. Incluso
sin pensar en este tema, la presión del entorno sigue siendo relevante, en
particular en la población juvenil, que se a menudo se ven obligados a pensar
como el resto de su entorno. También se muestra cómo el estar cerca de alguien
puede perjudicarnos a nosotros, como ocurría a todo aquel que estuviera cerca
de Dorian Gray. Todas estas cosas hacen que sin duda decida volver a El retrato de Dorian Gray. ¿Qué versión
mejor? Eso lo dejo a consideración de ustedes. Las dos me gustan por igual,
pero aprecio más la versión sin censura por ser lo más cercano a lo que Wilde
tenía en mente.
BIBLIOGRAFÍA
Wilde, O. El retrato de
Dorian Gray. Editorial Cometa de Papel.
Wilde, O. El retrato de Dorian Gray (Edición sin censura).


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